Diputado
«El segundo aspecto por considerar es el momento en el que se produce esta modificación. Ante nuestra Carta Magna se diferencian hoy tres posiciones: las que la atacan, las que la burlan y las que quieren defenderla. Nosotros no la atacamos ni la burlamos, sino que la defendemos utilizando la principal herramienta política, que es el consenso. (Aplausos). Con la misma intensidad que denunciamos y denunciaremos a los que pretenden destruirla, violentarla u olvidarla, estamos y estaremos dispuestos a recurrir al acuerdo cuando, como en este caso, es necesario y responde a una demanda real y justa. La modificación que hoy traemos a las Cortes es modélica porque parte de una reivindicación social y de la cooperación con las asociaciones y porque adquiere forma de un acuerdo entre los dos grandes partidos al que todos los grupos están invitados. Ha habido una negociación honesta, un texto compartido y los informes preceptivos que avalan la modificación y, además, porque contrasta con comportamientos que, por desgracia, son frecuentes en la política nacional de hoy. Esta reforma no pretende consagrar ningún privilegio, sino tratar con justicia a un colectivo tan importante de nuestra sociedad. No viene impuesta por una minoría que quiere suplantar a las mayorías, sino que es fruto de un consenso mayoritario. No se elabora con opacidad, sino con transparencia. No nace del deseo de erosionar la ley de leyes, sino con la vocación de fortalecerla. Y no produce desconcierto o indignación en gran parte de la sociedad española, sino aplauso. En lugar de debilitar la democracia española, la estamos afianzando. Este es el cambio y el camino que debemos emprender para conseguir grandes reformas y para forjar consensos. Estoy convencido de que, si mantuviésemos esta voluntad durante más tiempo, esta reforma no sería un oasis en el desierto de la crispación que algunos han elegido.»
Fragmento 3 de 7 de esta intervención.