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29N · faltan 25 días

Marta MadrenasJunts

Diputada

«Hoy, sin embargo, corresponde hablar de las personas con discapacidad y de cómo debe abordarse esta circunstancia para que todos estos ciudadanos, todas las personas con una discapacidad, puedan vivir en una sociedad inclusiva, sin barreras, donde puedan desarrollar sus proyectos vitales y profesionales de forma independiente, participar plenamente en todos los aspectos de la vida y en sus comunidades, y que tengan asegurada la igualdad de derechos, de oportunidades y de participación plena. Y no podemos abordar este asunto sin referirnos a uno de los intelectuales y políticos catalanes más relevantes del siglo XX, el señor Ramón Trías Fargas. La Generalitat de Catalunya determinó que 2022 sería el año Trías Fargas, para conmemorar el centenario de su nacimiento y también el cuadragésimo aniversario de la aprobación de la LISMI, de la que él, en calidad de diputado de esta Cámara, el Congreso, fue el precursor. Hombre sarcástico, según su hijo Andy -que hoy debía acompañarnos pero no le ha sido posible-, rígido y de gran temperamento, que defendía que debía situarse la eficacia económica al servicio de la justicia social y la solidaridad. Destinó parte de su compromiso político a la protección de las personas más vulnerables. Con el nacimiento de Andy, su hijo pequeño con síndrome de Down, él y su esposa Montserrat decidieron que como familia aceptaban el diagnóstico, pero no el pronóstico. En aquellos momentos las personas con discapacidad estaban condenadas a vivir una vida estigmatizada, dirigida por los demás, oscura y falta de oportunidades, con unas exiguas políticas basadas en un modelo caritativo, asistencial y paternalista. No existía un marco jurídico que permitiera el despliegue del acompañamiento a las personas con discapacidad. Trías Fargas decidió, recogiendo todas las demandas de personas y colectivos afectados, impulsar la pionera en aquel entonces LISMI y, dos años más tarde, la Fundación Catalana Síndrome de Down; ley y fundación, dos iniciativas que contribuyeron ante todo a crear conciencia colectiva, a visibilizar que las personas con discapacidad pueden y además tienen el derecho de vivir una vida con igualdad de oportunidades. La LISMI supuso un punto de inflexión en cuanto al cambio de mentalidad con la que se abordaba esta materia. Trías Fargas consiguió que todo el discurso se centrara por primera vez en la necesidad de integración de las personas con discapacidad: integración a través del trabajo, la educación, la salud y la accesibilidad. Aquellos primeros instrumentos, que a lo largo de estas cuatro décadas han ido evolucionando, nos han llevado hoy a las puertas de la inclusión. Y hoy, con prioridad, hay que situar a las personas con discapacidad en la esfera de la libertad, de la capacidad de escoger. Ninguna sociedad que desee considerarse a sí misma como una sociedad digna puede permitir que las personas con discapacidad vean pasar la vida a través de una ventana. No, lo que debemos hacer como sociedad es asegurar que puedan vivir su vida tal y como ellas quieren libremente vivirla. Y en este sentido, y como homenaje también a la excepcional figura de Trías Fargas y a sus aportaciones para un nuevo contexto en este ámbito, hoy vamos a emitir nuestro voto positivo.»

Fragmento 9 de 10 de esta intervención.

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