Francesc-Marc Álvaro VidalERC
Diputado
«El artículo 49, como tantos artículos de la Constitución española, fue redactado en un contexto social y cultural muy determinado que se ha transformado, y esto se ha producido de forma radical en muchos temas. Lo que hacemos hoy probablemente puede ocurrir también en otras circunstancias. El sesgo paternalista y meramente asistencial que desprende este redactado es obvio que ha quedado obsoleto. En este caso, como decimos en catalán, el nombre sí hace la cosa, las palabras son importantes y el uso del lenguaje adecuado favorece la aceptación de la diferencia y de la inclusión. Evidentemente, señorías, ustedes saben que cambiar una palabra por sí solo no cambia la realidad. Sin embargo, lo que debemos entender es que las modificaciones en el léxico señalan cambios de mentalidad y también la voluntad, la voluntad colectiva, de transformar costumbres, inercias y modos que han quedado desfasados. Recuerdo, y esto es una anécdota personal, una paradoja generacional que tengo y que compartiré seguramente con muchas diputadas y diputados de esta Cámara. Cuando yo era joven, cuando era pequeño, por televisión aparecían humoristas que hacían broma y burla de personas con discapacidad, y esto lo tenemos todos en nuestra memoria. Por suerte, esto ya no sucede. Y me acuerdo de que en aquellos tiempos tuve la gran suerte de que a la escuela de EGB en la que yo fui alumno, en Vilanova i la Geltrú, se incorporó por primera vez un niño con síndrome de Down. Para mí aquello fue una gran lección. La llegada de Gabriel, este niño con síndrome de Down, nos demostró de forma práctica que la inclusión se practica día a día y se trabaja. Por lo tanto, fíjense los años que han pasado, hoy estamos haciendo oficial algo que ya era real en las manos de muchos maestros y educadores avanzados. La filóloga Lola Pons lo ha resumido muy bien en un artículo reciente en El País: 'Lo que ha ocurrido en el siglo XXI con el tratamiento lingüístico de la discapacidad es un cambio de paradigma radical, aunque desarrollado paulatinamente. La discapacidad ha dejado de ser un tabú lingüístico. Que la Constitución lo recoja en un apreciable logro simbólico y social: no se trata solo de un cambio lingüístico'.»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.