Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«Dicho esto, estamos de acuerdo con el concepto de persona con discapacidad. Es una alternativa aceptable y aceptada ya desde hace décadas para describir esta realidad. Por ello, votaremos a favor de este cambio de concepto, porque las palabras que nos definen sí que son importantes, no son detalles. Lo que buscamos es la igualdad humana, en el fondo; la igualdad social en la diferencia o en las diferencias que todos tenemos, porque todas las personas son diferentes y, por lo tanto, tenemos capacidades diferentes, y no tiene ningún sentido remarcar una diferencia o unas diferencias más que otras. Con lo cual, reivindicaremos un concepto que se utiliza poco. Dicho de otra manera, lo que perseguimos en ERC es la igualdad social, respetando en todo momento el derecho a la indiferencia. El derecho a la indiferencia, repito, en el sentido de que lo que es importante no es la diferencia, sino que estas diferencias que todos tenemos no comporten en ningún momento discriminación, explotación laboral, minorización, deshumanización, abandono, indignidad, inferioridad, etcétera. Eso es lo importante y en eso sí que estamos lejos aún de una sociedad del bienestar que consiga la dignidad de todas las personas, a pesar de sus múltiples diferencias. Es, decir, que está muy bien que los dos partidos del régimen se hayan puesto de acuerdo para cambiar el concepto de disminuido por el concepto de persona con discapacidad. Sin embargo, quisiera decir dos cosas para acabar. La primera es que es significativo, y tendríamos que reflexionar, que hayan tardado décadas en realizar un cambio tan simple en la Constitución. Y es que el problema de fondo, pensamos, es el pánico que tienen ustedes, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, a la democracia. Su pánico a actualizar el marco constitucional. Su pánico a tocar una Constitución que, en muchos aspectos, es anacrónica. De hecho, es un pacto con los franquistas. Si cuarenta años después no podemos cambiar nada, algo no se está haciendo bien. Pero ahora ya no tiene ningún sentido. Por ejemplo, no puede ser que esta Constitución consagre derechos que parecen extraídos de un tratado medieval, como es la inviolabilidad del rey. Eso es absurdo. Parece un tratado medieval que va en contra de toda la lógica y en contra de la Constitución. Y este es un problema de fondo. La Constitución no era un punto final, como decíamos antes. Fue un pacto con los franquistas, un hecho en un contexto histórico determinado. Urgen, pues, cambios constitucionales que continúen, que no se queden aquí y no sean una simple anécdota.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.