Ignacio Gil LázaroVox
Diputado
«En definitiva, el fulaneo de Sánchez con los herederos políticos de ETA es un insulto a la dignidad nacional y contribuye a blanquear el rastro criminal de la banda, que es lo que Otegui pretende mediante la humillación de igualar a las víctimas con los verdugos. Ahora se ha sabido que ese fulaneo ha alcanzado niveles vomitivos al existir una vía de comunicación directa entre el secretario general de Instituciones Penitenciarias y un diputado autonómico de Bildu, representante de los sectores más duros del movimiento proetarra que son precisamente las asociaciones de apoyo a los presos; y que todo eso se hacía para -abro comillas- 'desbloquear situaciones excepcionales' -cierro comillas- que afectaban a presos de la banda. El intercambio de mensajes y, además, de información concreta sobre acciones planteadas por organizaciones de víctimas del terrorismo ante concesiones de beneficios a reclusos de la banda es inaceptable. Ayer, el ministro Marlaska compareció cinco horas ante la Comisión de Interior, que no es poco tiempo, y a pesar de haber sido incitado por mí y por algunos otros portavoces para que diera explicaciones sobre este asunto no mencionó la cuestión para nada, es decir, la eludió expresamente, después de que tenía una oportunidad obvia y manifiesta de haber precisado lo que hubiere considerado conveniente precisar, aunque obviamente también es difícil dar explicaciones de un engendro de semejante naturaleza.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.