Diputada
«Esas mismas entidades bancarias no recortan solo en la remuneración del ahorro, también lo hacen en infraestructura y en servicios. Por ejemplo, en la circunscripción de Lleida pasamos de tener 199 cajeros automáticos a tener 49, una caída del 75 % en quince años. De hecho, en el conjunto del Estado, según el Banco de España, en un solo año el número de cajeros automáticos ha caído un 7,2 %, y si fijamos la mirada en los municipios más pequeños, los de menos de 500 habitantes, la caída ha sido del 11 %, de 426 a 379 cajeros. Se entiende, pues, cual es la tendencia. Es un escándalo que las entidades bancarias se lucren impunemente estrangulando tanto a aquellos a quienes prestan dinero como a aquellos que lo dejan en depósito. En un escándalo que dejen desprovistos de acceso a su dinero a miles de ciudadanos, tanto en ciudades como en zonas rurales. Y mientras todo esto pasa, los propios bancos continúan con prácticas totalmente abusivas, como, por ejemplo, cobrar a una familia por quedarse en descubierto. Siempre paga el más vulnerable. Seguimos congelando salarios de sus plantillas y ejecutando despidos colectivos, más allá de la consolidación del impuesto de sociedades a las entidades bancarias que nos parece muy bien- o la eliminación de las comisiones por la retirada de efectivo que nos parece muy bien también-.»
Fragmento 7 de 9 de esta intervención.