Manuel Lago PeñasSumar
Diputado
«Buenas tardes. Estas serán mis primeras palabras en esta Cámara y me gustaría dedicarlas a demostrar la emoción que siento como novato al poder hablar aquí, donde reside exactamente la soberanía del pueblo. (Aplausos). La industria del automóvil es el corazón de la economía del sur de Galicia desde hace cincuenta años, un corazón que hoy late con fuerza gracias a los 6400 hombres y mujeres que trabajan en tres turnos en la planta de Stellantis de Vigo y a las 18 000 personas de la industria auxiliar y de componentes. En el 2023, fueron capaces de fabricar 531 000 vehículos; es una cifra récord, que sitúa a la factoría de Balaídos como la mayor planta de producción de automóviles de España, por encima de cualquier otra marca, y la más productiva del grupo Stellantis en Europa. Desde esa fortaleza, la fábrica debe enfrentarse a la rápida y profunda transformación en la que está inmersa la industria del automóvil. En el 2030, no se fabricarán vehículos con motores de combustión en Europa. Stellantis se encuentra en ese proceso, pero solo el 10 % de su producción del año pasado ha sido eléctrica, y, en menos de seis años, deberá ser del cien por cien. Las plantas industriales que no se incorporen a este proceso o que lo hagan con atraso desaparecerán. Es un enorme desafío que nos interpela a todas las partes. En primer lugar, a la empresa, que debe cumplir su compromiso de incorporar a la plataforma de producción los vehículos eléctricos; y también al Gobierno de España, que debe acelerar la ejecución del PERTE del Vehículo Eléctrico, y hacerlo de manera equilibrada entre todas las marcas y todos los territorios del Estado español; y también a la Xunta de Galicia, que desde hace cuarenta y tres años tiene las competencias exclusivas en política industrial. No obstante, del actual Gobierno de la Xunta de Galicia poco podemos esperar, y no diré que su política es incorrecta, no lo puedo decir, es que es inexistente (aplausos), y eso explica que en Galicia hayamos perdido 40 000 empleos industriales en las últimas décadas, uno de cada cinco que había cuando llegó el Atila del Partido Popular de la Xunta de Galicia. Somos la comunidad autónoma que más empleo industrial ha perdido de las diecisiete que conforman el Estado. El nuevo gobierno que saldrá de las urnas el próximo día 18 tendrá que dar un giro radical a la política industrial para que Galicia abandone el furgón de cola.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.