Eduard Pujol BonellJunts
Diputado
«No se engañen más ninguno de ustedes. No se engañen, señorías. Basta de repetir que la Transición española fue un éxito porque no es cierto, no fue un éxito. La Transición fue una operación de ingeniería política muy complicada que ayudó a superar el Rubicón de la muerte de un dictador, eso se lo compro. Se evitó un conflicto que podría haber sido muy gordo eso también se lo compro-, pero alguien lo estropeó adulterando el espíritu que la movía y hoy tenemos las cloacas de la España política a rebosar con jueces y policías que han acabado haciendo de todo menos su trabajo, pese a quien pese. Y cuando los catalanes respiramos hoy, señoras y señores diputados qué infamia respirar-, es terrorismo. ¡Qué vergüenza! La Transición lo ven- no consolidó un cambio de cultura política en España, el cambio que España necesitaba, y eso explica la incapacidad aún hoy de respetar a Cataluña. Ese es el fracaso. A menudo las izquierdas denuncian la pervivencia del franquismo sociológico. Y tienen razón. Hay partidos enteros que se molestan cuando aquí se dice, por ejemplo, que el franquismo era fascismo y que el general Franco era un asesino porque era un asesino-. Para según quién, este ejercicio de verdad sobre la oscuridad del franquismo es un esfuerzo inasumible que les provoca un vértigo democrático asfixiante. Tienen un problema y lo entiendo. En Cataluña decimos que de la familia se pueden decir cosas, pero no se puede oír decir cosas. Lo mismo de los amigos y de los entornos, y la verdad es que es una conducta muy humana. Y en medio ahí, en medio-, el árbitro, el catalanismo político, herederos de quienes también hicieron la Transición con la promesa incumplida de que Cataluña, la cultural, la política y la económica serían respetadas.»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.