Pedro Muñoz AbrinesPP
Diputado
«Gracias, señora presidenta. Señorías, hagamos memoria. La amnistía, lejos de significar tranquilidad, sería, primero, un escarnio de la justicia y, después, un escándalo de la conciencia; la República no necesita disimular ni corregir sus actos, no necesita perdonar su propia existencia. Esta es la respuesta, señorías, que el 11 de julio de 1933 dio el señor Azaña a la propuesta de amnistía que hizo el diputado José Algora -por cierto, socialista-; una propuesta que pedía la más amplia amnistía para delitos políticos -a ver si le suena-, incluidos los prófugos y los procesados por sedición. Nada nuevo bajo el sol, señorías. Pues fíjese qué casualidad, cosas del destino, resulta que el señor Azaña coincide con lo que hoy pensamos la inmensa mayoría de los españoles respecto a la amnistía. (Aplausos). Hoy, señorías, según esa estrategia del señor Sánchez de levantar un muro entre españoles en función de lo que pensamos respecto a la ley de amnistía, resulta que hasta el mismísimo señor Azaña, al menos el de 1933, también formaría parte de lo que el portavoz del Grupo Socialista ha llamado hoy 'fachosfera'. ¡Qué pena, señorías! Hoy, como entonces, aprobar una amnistía a quienes dieron un golpe contra la Constitución no solo va a dar impunidad, sino que va a dar nuevas oportunidades para volver a intentarlo y, señor Álvaro, portavoz de Esquerra Republicana, eso sí que es una anomalía española: dar un golpe, decir que lo van a hacer otra vez y, sin embargo, que lo amnistíen. Eso sí que es una anomalía democrática y española. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.