Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«No existe un solo precedente de una amnistía concedida en estos términos. Son ustedes únicos; corruptamente únicos. Y si el fiscal general lo fuera del Estado y no del señor Sánchez ya habría actuado contra ustedes de oficio. Está demasiado ocupado y ofuscado defendiendo a un prófugo. Por cierto, qué devastadora para ustedes -debo decir- y qué esperanzadora para la justicia la decisión de la Junta de Fiscales del Supremo. (Aplausos). Es propio de los momentos críticos de una nación que todo el mundo se retrate. Bien lo saben también los letrados de esta Cámara. Un Gobierno nacido de la corrupción es un Gobierno con pies de barro. Segunda pregunta, ahora sobre la convivencia. Se lo pregunté en un control y su respuesta fue llamarme ultra. Supongo que hoy será más prudente, o no. ¿Qué entiende usted por convivencia o por reencuentro, o por una España más unida y habitable, o por cualquiera de las consignas del Gobierno para justificar la amnistía? ¿Cree que dar la razón al separatismo golpista favorece la cohesión de España? ¿En serio? Y cuando usted repite, como un eco vicario, que la amnistía es valiente y reparadora, ¿piensa, aunque sea un instante, en los constitucionalistas catalanes, en quienes vieron pisoteado su derecho a ser españoles, en los que quitaban lazos amarillos no para sustituirlos por lazos verdes o azules sino para preservar la neutralidad del espacio público, en los que todavía hoy tienen que soportar que los llamen ñordos, colonos y botiflers? ¿Y en la niña de Canet? ¿Y en los que sufrieron el salvaje asalto al Prat y las noches de fuego y violencia en Barcelona? ¿Piensa en ellos? Y, sobre todo, señor Bolaños, ¿piensa -aunque sea un instante, como quien despeja una mosca- en los policías heridos? Yo visité a uno de ellos en el hospital. Estaba tumbado en una camilla, con el cráneo partido y los pulmones encharcados, luchando por su vida. Le pregunté qué podíamos hacer por él. ¿Sabe lo que me contestó? Solo pido una cosa: reconocimiento para mis compañeros. Ahora vaya, señor Bolaños, y dígale que la amnistía es valiente y reparadora. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 9 de esta intervención.