Aina Vidal SáezSumar
Diputada
«Eso sí, se niegan ustedes a poner un duro en nada que no sean ustedes mismos. Para ustedes la nación es su fe y su cartera. Por eso, también aquí se cargan el ingreso mínimo vital. En Navidad, como en el franquismo, ponga un pobre en su mesa, pero dos horas más tarde, patada al culo y a vivir debajo de un puente, ¿verdad? Son la derecha más valiente contra la diversidad lingüística o contra las políticas sociales, pero son la derecha más cobarde contra los fondos de inversión extranjeros (aplausos), que están comprando cachito a cachito este país que tanto dicen defender. Miren, les voy a hacer un repaso. Blackstone ha ido comprando casas en España hasta obtener 40 000 viviendas en propiedad. Supongo que Blackstone y su política de especulación, que además obliga a la gente a pagar alquileres absolutamente abusivos, no suponen ningún tipo de ataque a la nación. Los fondos de inversión extranjeros ya acumulan hoy en día 252 000 millones, controlan más del 50 % de la Bolsa española; la nación y la patria tampoco están en peligro si los extranjeros vienen con un montón de millones y fortunas debajo del brazo. Los cuatro principales bancos hoy en día acumulan unos beneficios superiores a 25 000 millones de euros. La desigualdad tampoco es un problema para la nación española. Fondos de Emiratos y empresas francesas se están haciendo con el control de todas las residencias en nuestro país. Por cierto, en Madrid, donde Ayuso se mofó hace pocos días de haber matado a miles de personas, el 80 % ya son privadas (aplausos), sí, más del 80 %. Tampoco se tambalea la nación cuando empresas cuyo objetivo es ganar dinero se hacen con el control de las residencias, aunque sea a costa de cambiar el pañal a nuestras abuelas una sola vez al día o de darles comida basura y suponer que eso les alimenta. Tampoco con el millón de euros del exilio iraní, con los que estuvieron ustedes en los inicios de la fundación de VOX; eso tampoco ponía en riesgo la unidad de España.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.