José María Sánchez GarcíaVox
Diputado
«A usted le recomiendo -podría indicarle muchas lecturas, pero le voy a recomendar una de entre las miles que podría sugerirle; miles, menos que las víctimas de su ideología, sin duda, pero miles- la lectura de un ensayo de un excomunista francés académico, Alain Besançon, que lleva por título La desgracia del siglo. Besançon explica, como excomunista que es -porque aún vive-, que la desgracia del siglo XX es la ideología marxista-leninista y su aplicación en la Unión Soviética, en las democracias llamadas populares en Europa y en otros regímenes semejantes en el resto del mundo, y, además, lo compara con esa ideología que usted ha mencionado, que es la ideología nazi. Pero dice Besançon, antiguo comunista, que no son comparables, que el comunismo tiene la perversidad propia del mal y que su único propósito, basado en el odio, cuando llega al poder es hacer el mar. El nazismo era una ideología odiosa, pero una ideología que creía en aquello que postulaba, aunque de una forma totalmente inadmisible. (Rumores). Pero la ideología comunista pretende perseverar esa aplicación del mal hasta sus últimas consecuencias, lo que lleva consigo dar muerte a sus semejantes, en particular, a los inocentes (aplausos), siempre y cuando los juzgue contrarios a sus ideologías, a sus ideas perversas o, simplemente, los considere inútiles o molestos. Así pues, con estos antecedentes, verdaderamente me produce un cierto escalofrío que ustedes vengan hoy con estos cuentos chinos.»
Fragmento 2 de 6 de esta intervención.