29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

José María Sánchez GarcíaVox

Diputado

«Todo esto es una contradicción. Como digo, la jurisdicción española en materia de delitos contra el derecho de gentes ya está regulada suficientemente en el vigente precepto de la Ley Orgánica del Poder Judicial, a nuestro entender, en términos precisos y aún demasiado amplios, introducidos por muchas reformas: las últimas de 2014 y de 2015, cuando gobernaba el señor Rajoy, del Partido Popular; la de 2014 con acierto, toda vez que trataba de ampliar la jurisdicción española en materia de delitos de terrorismo, y de la de 2015 es de la que resulta el texto en vigor. Nosotros consideramos que todo esto, toda esa amplitud de la jurisdicción universal de los tribunales españoles en materia de delitos contra el derecho de gentes debería atenerse, debería contraerse a lo resultante de los tratados internacionales de los que es parte España, nada más, con arreglo al artículo 96.1 vigente de la Constitución y la vigente Ley de Tratados y otros Acuerdos Internacionales, de 27 de noviembre de 2014, sin necesidad siquiera de que haya un precepto como el artículo 23.4 de la ley orgánica. Sin embargo, ustedes deciden replicar internamente aquello que resulta de una fuente internacional que se ha integrado en virtud de un sistema monista en el ordenamiento interno, y todo eso lo hacen no sé muy bien para qué en el orden puramente legal; sí sé por qué lo hacen en otro orden de cosas, porque, verdaderamente, es de broma de mal gusto -y nunca mejor dicho- que ustedes en la exposición de motivos digan que esta ampliación de la jurisdicción universal va a servir para perseguir los crímenes cometidos no en Europa, no en España, sino allá lejos, allende el océano, en América, y citan ustedes tres naciones: Argentina, Chile y Guatemala. ¿Y a ustedes no se les ha ocurrido, por decencia, por decoro intelectual, citar en la exposición de motivos los crímenes en la Cuba popular desde 1959? Estamos hablando de sesenta y cinco años de régimen criminal. (Aplausos). Esto no. Cuba no existe. El señor Castro, a finales de 1959, tan pronto llegó al poder ya sometió a un juicio carente de todas las garantías posibles a quien le había acompañado en el descenso de Sierra Maestra hasta la Habana, Huber Matos. Lo explica en un libro suyo de memorias. Está en todos los libros de derecho que usted o no ha leído o no quiere leer porque entrarían en contradicción con lo que usted desea, con esa perversidad que caracteriza a su ideología.»

Fragmento 4 de 6 de esta intervención.

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