Íñigo Errejón GalvánSumar
Diputado
«Gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señorías. Hoy traemos aquí una de esas propuestas que primero son resistidas por algunos y luego acaban siendo disfrutadas por todos, también por aquellos que las resistían. Así pasó cuando abrimos aquí la discusión del derecho a la salud mental, que algunos se reían, y hoy nadie se lo quita de la boca; así pasó cuando subimos el salario mínimo interprofesional, que algunos estaban en contra, y no creo que ni siquiera ellos se atrevieran hoy a votar por bajarlo a como estaba antes, y así ha pasado históricamente y va a volver a suceder con la discusión que traemos aquí sobre la reducción de la jornada laboral sin reducción del salario. Miren ustedes, hay dos cuestiones que en nuestra opinión son decisivas para el futuro y para la calidad de vida: la primera es el planeta, el derecho a la tierra, y la segunda es la lucha por la tranquilidad y el derecho al tiempo. En esto conviene que no seamos hipócritas. Todos queremos más tiempo para vivir, todos queremos más tiempo libre para la vida. Aquí la disyuntiva ideológica está entre quienes proponen que ese tiempo dependa de la herencia que te viene de familia o de la suerte que tienes y quienes decimos que ese derecho al tiempo se tiene que conquistar con leyes para el conjunto de la sociedad, pero es el leitmotiv de nuestra sociedad.»
Fragmento 1 de 8 de esta intervención.