Alberto Catalán HiguerasUPN
Diputado
«Por otro lado, ante la concienciación de la sociedad y de manera especial de los medios de comunicación del daño que estaban causando estos actos en las víctimas del terrorismo, los propios colectivos de presos de ETA manifestaron que renunciaban a este tipo de recibimientos, y lo hicieron en noviembre del año 2021. Pura estrategia, señor ministro, y usted lo sabe. Estaban empeñados en otro tipo de negociaciones de blanqueamiento y, por cierto, de acercamientos. Lo deleznable es que esta situación sirvió para que algunos, como una consejera del entonces Gobierno nacionalista de Navarra, manifestasen que para qué se iban a prohibir este tipo de actos si ya habían renunciado los terroristas a los mismos. Pues bien, el tiempo, señor ministro, ese juez inapelable que pone a cada uno en su sitio, vino a darnos la razón: llegaron los blanqueamientos, continuaron las negociaciones y también la transferencia de las competencias de Instituciones Penitenciarias a la Comunidad autónoma vasca. Luego, señor ministro, se descubrió que la plataforma en torno a los presos de ETA mantenía una comunicación habitual con el responsable de Instituciones Penitenciarias de su ministerio, y, además, haciendo todo de manera oculta y opaca. Pero es que, además, se supo que este entramado mantenía un canal de comunicación estable y eficaz, decían ellos, con el Partido Socialista de Euskadi, para, según sus palabras, modificar y hacer una política penitenciaria más humana. Pero es que incluso este tipo de contactos se pusieron en conocimiento de Instituciones Penitenciarias. ¿Con qué objetivo? ¿Con el objetivo de condicionar, de manipular la política penitenciaria de este Gobierno? Nosotros lo denunciamos públicamente y también se lo hicimos saber a usted en la Comisión. Y usted, lamentablemente, como viene siendo habitual a la hora de contestar a la oposición, guardó un silencio cómplice, no dijo absolutamente nada. Desde nuestro punto de vista, señor ministro, una auténtica vergüenza y una barbaridad, un nuevo insulto y una nueva humillación a las víctimas del terrorismo.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.