Ana María del Carmen Redondo GarcíaPSOE
Ministra de Igualdad
«Señorías, desperdiciar talento no es rentable económicamente, la propia directiva europea lo dice. Lograr el equilibrio de género en los consejos de administración es fundamental si se quiere hacer un uso eficiente del talento existente en una sociedad, lo que resulta imprescindible para afrontar los retos demográficos y económicos en el seno de la Unión Europea. La infrarrepresentación de las mujeres en los consejos de administración es una oportunidad perdida para las economías de los Estados miembros en general, así como para su desarrollo y crecimiento económico. Es un hecho constatable que la presencia de mujeres en los consejos de administración mejora la gobernanza empresarial. Son muchos los estudios que han demostrado la existencia de una relación positiva entre la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la alta dirección empresarial y los resultados financieros y la rentabilidad empresarial obtenida, lo que conlleva un importante crecimiento sostenido a lo largo del tiempo. Señorías, desde la Convención de Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres de 2007, se establece que la máxima participación de las mujeres en todas las esferas en igualdad de condiciones con los hombres es indispensable para el desarrollo completo de un país y para el bienestar social. La Cumbre de Mujeres en el Poder de Atenas 1992, donde participaron ministras y exministras europeas, dio como resultado la Declaración de Atenas, el primer documento que planteó la infrarrepresentación de las mujeres como un déficit de la democracia e inauguró la utilización del término democracia paritaria. La igualdad de mujeres y hombres es un derecho humano fundamental. Las mujeres representan más de la mitad de la población y, por tanto, deben estar representadas en la misma medida. La igualdad requiere paridad en la representación y en la administración de las naciones, y la infrarrepresentación de las mujeres en la toma de decisiones es una pérdida para el conjunto de la sociedad. La noción de democracia paritaria nace de la contradicción entre el aumento de mujeres en muchos de los ámbitos de la vida social y económica y su ausencia en los espacios de toma de decisión. Por lo tanto, es importante encaminarse hacia esa equidad y ese equilibrio en la representación de las mujeres en todos los ámbitos de decisión social, institucional y política. Señorías, la meritocracia sin equidad, sin igualdad, no es posible. (Aplausos). Se trata, por tanto, de romper los techos de cristal que todavía persisten. Se trata de avanzar de forma real en la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y de cumplir con el mandato constitucional y europeo. La paridad no es una concesión graciosa, porque las mujeres ya están en plena igualdad de condiciones, en plena igualdad de mérito y capacidad para acceder a los puestos de poder y toma de decisiones. Se trata, por tanto, de hacer justicia, no concesiones.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.