María Guijarro CeballosPSOE
Diputada
«Además, los de la cultura machista han conseguido otra cosa, han conseguido que muchas mujeres interioricen el mal llamado síndrome de la impostura -lo dicen en su enmienda-, que es una actitud paternalista y que fomenta una percepción de vulnerables entre las mujeres. La cultura machista intenta que las mujeres interioricemos que las cuotas, que la paridad desvirtúan nuestros logros; que pensemos que, si somos elegidas para un puesto de poder, vamos a convivir con ese estigma del puesto regalado por la paridad, de la falta de mérito premiada por ser mujer. Lo que sí ocurrirá -ya se lo digo yo- es que a una mujer se le seguirá exigiendo excelencia y se la seguirá juzgando mucho más duramente que a sus compañeros varones. (Aplausos). Pero, oye, los hombres machistas, los que mandan, los que otorgan esa gracia entienden que es por la paridad obligatoria, y consideran ellos que quizás las mujeres no estemos preparadas todavía, pero paridad obliga, cuando en realidad son los dirigentes machistas quienes no están preparados para ceder sus privilegios masculinos y entienden, además -atención-, que no hay prisa. Oye, si las mujeres hemos esperado siglos para sustantivar nuestros derechos, lo mismo podemos esperar otros setenta años. Pero, miren, que no y que no. No vamos a asumir el síndrome de la impostora y no estamos dispuestas a esperar décadas para que las mujeres estemos representadas en pie de igualdad en puestos de poder y en puestos de liderazgo. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Por si no les ha quedado claro: Somos la mitad de la población y queremos la mitad de todo. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).»
Fragmento 7 de 7 de esta intervención.