Marta González VázquezPP
Diputada
«La ciudadanía está asistiendo indignada a la lamentable representación pública de la agonía de un gobierno y de un partido. Venimos aquí, al Congreso, diariamente durante estos cien días de legislatura sin saber cuál va a ser el capítulo diario de esta lastimosa telenovela, en la que el atractivo del galán ya no despierta ningún interés y un escándalo tapa a otro, en medio del desconcierto y de la incredulidad que genera tanta desfachatez, tanta falta de escrúpulos y tanta mentira. (Aplausos). Señor Marlaska, Pedro Sánchez está acorralado, está aún digiriendo el peor resultado electoral en las elecciones autonómicas de Galicia, donde el PSOE ha pasado a ser una organización prácticamente irrelevante. Este resultado se une al desastre de las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo y las generales del 23 de julio, ¡que ganó el Partido Popular! (Aplausos). Su situación en el Congreso es de una insoportable debilidad, lógica consecuencia de haber constituido un nuevo gobierno puzle tras haber perdido las elecciones. El Senado, con mayoría absoluta del Partido Popular, está frenando sus actuaciones con su eficaz labor de control. Ceden a las variadas exigencias de todos y cada uno de sus socios en el Congreso: SUMAR, Unidas Podemos, PNV, Bildu, Esquerra Republicana, Coalición Canaria, a partir de ahora el partido formado por Ábalos y, sobre todo, Junts, que merece, dentro de esta corte de los milagros, un capítulo aparte. Esto les convierte a ustedes en un gobierno sin capacidad de acción, dependiente de las decisiones que toma un fugado de la justicia en Waterloo, en Bélgica. (Aplausos). Transmitiendo debilidad la legislatura es inviable y está prácticamente colapsada ante la inminente cita de las elecciones vascas y europeas. Participan activamente -o mediante el silencio- en el deterioro de las instituciones del Estado de derecho. Por mencionar solo el Congreso, las escandalosas críticas de su coalición, frentista al Poder Judicial, tienen lugar frente a la absoluta pasividad de la mayoría de la Mesa de la Cámara. Los escándalos de corrupción se suceden; este de hoy nos recuerda al de Tito Berni, de una ramplona vulgaridad, seguramente muy cara pero no por ello menos grosera. Negocios sucios acordados en marisquerías y clubes de alterne. Esos rasgos comunes, sinceramente, deberían ser objeto de reflexión en el seno de su grupo parlamentario. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.