Joaquín Robles LópezVox
Diputado
«Existe una palabra para definir todas estas aportaciones que hizo España en Hispanoamérica, y no es cultura colonial, se llama sencillamente civilización. (Aplausos). Sabemos que no es una idea original suya, sino de las élites de la izquierda woke que dominan las universidades, las organizaciones transnacionales que imponen su agenda ideológica con todos los dogmas: los del calentamiento global, de géneros, heteropatriarcado, reparación del colonialismo. (El señor vicepresidente, Bermúdez de Castro, ocupa la Presidencia). Sabemos que usted no es sino un simple peón de esa ideología globalista impulsada desde esas instituciones. Usted no es culpable de esto, usted es culpable de sumarse acríticamente a esta ideología delirante. Allá los demás con sus traumas y su vergüenza por haber construido factorías esclavistas, como Leopoldo II en el Congo. España construyó más universidades en todo el mundo que Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda e Italia juntas. (Aplausos). ¿Son esas universidades, según su criterio, residuos de cultura colonial? Una de las claves de la falsaria leyenda negra radica en asociar al imperio católico español con la idea de imperio colonial depredador y esclavista. No puedo reproducir aquí en el escaso tiempo que tengo la discusión sobre otros asuntos, pero, aun reconociendo que en toda conquista se producen crímenes e injusticias -y España no fue una excepción, no vamos a caer en la leyenda rosa-, no obstante, la norma básica que inspiró la acción española en América no fue la de un imperio colonial organizado bajo la norma del gobierno indirecto, sino la de un imperio generador, en el que se reproducen las mismas instituciones políticas que en España. El imperio español no produjo factorías. Nos encontramos con encomiendas y ciudades donde la población procedente de las etnias de las naciones culturales precolombinas quedaba incorporada en la misma medida que la población peninsular y a través de instituciones análogas. Es una mentira completa, una invención el presentar los pueblos originarios, el indio, pero también aquí en España el celta, el catalán o el vasco como una especie de unidad armónica de pueblos pacíficos, ecológicos y resilientes que perdieron su libertad y felicidad al ser invadidos por malvados españoles.»
Fragmento 2 de 6 de esta intervención.