Montserrat Bassa CollERC
Diputada
«Les aseguro que tenemos muchos motivos para reprobar a Marlaska. Desde las escuchas ilegales, las infiltraciones policiales, las violaciones de derechos humanos en las fronteras, pasando por el propio mantenimiento de la ley mordaza. Pero no vamos a entrar en el juego de PP y VOX. Un PP que mantuvo la impunidad del ministro Fernández Díaz y los cargos políticos y policiales del asesinato de quince personas en Tarajal no tiene legitimidad para pedir la reprobación del ministro por la muerte de dos guardias civiles. En Cataluña todos sabemos que la Guardia Civil ni es bienvenida ni es querida. El 1 de octubre ya volvieron a demostrar de nuevo que son fuerzas de ocupación en nuestro país, y lo que queremos es que se marchen y no vuelvan más. Así, señores del PP, si creen que les faltan efectivos para luchar contra el narcotráfico, llévense a toda la Guardia Civil de Cataluña y que tengan suerte en la lucha contra el narcotráfico, aunque no sé si les servirá de mucho, porque la Guardia Civil no es la solución, ya que buena parte del narcotráfico se produce con la expresa colaboración activa o pasiva de los miembros de la Guardia Civil. No en vano, el jefe de Policía judicial de la Guardia Civil en Algeciras fue detenido por colaborar con el famoso 'Messi del hachís', considerado durante años el más importante narco del Campo de Gibraltar. En los últimos años también han sido detenidos otros miembros de la Guardia Civil por colaborar o pertenecer a bandas de narcos como en Sevilla o en Ocaña. De hecho, el Gobierno español, en respuesta a una pregunta del diputado Jon Iñarritu el año 2021, informó que en los últimos diez años habían sido detenidos casi 150 agentes de la Guardia Civil. El Estado español, sin embargo, no solo tiene un problema con la colaboración de la Guardia Civil con el narcotráfico, la Policía Nacional también colabora con ellos. La semana pasada, justamente, fue encarcelado el jefe de estupefacientes de la Policía Nacional en Murcia. Curiosamente, sus dos antecesores también fueron condenados por tráfico de drogas. En septiembre de 2021 fueron detenidos los cinco integrantes del grupo de estupefacientes de Mérida por constituir una organización criminal que robaba droga, dinero y material de los narcos y de los propios juzgados para traficar ellos con él, y obviamente también informaban a sus colaboradores de que estaban siendo investigados por otros agentes. Por cierto, el policía, presunto líder, heredó el negocio de su padre, que también era policía en la unidad de narcóticos antes de jubilarse. En verano del año pasado fue detenido el jefe de la unidad antidroga de la Policía Nacional de Alicante; por cierto, según la Audiencia Nacional, asesor de una red de narcotraficantes a la vez que blanqueador del dinero de los narcos, y eso pasó durante más de una década. Según el juez, tenía un papel fundamental en la organización criminal; por supuesto, también colaboraba con él algún otro agente. En Sevilla fue detenido hace pocos meses un subinspector y tres policías más por tráfico de drogas y blanqueo de capitales. Y por si no fuera suficiente con las complicidades de la Policía Nacional y de la Guardia Civil con el narcotráfico, los miembros del Ejército español evidentemente también colaboran con ellos. El caso paradigmático es el del barco escuela Juan Sebastián Elcano de la Armada española, donde se encontraron 127 kilos de cocaína, 127 kilos, y aun así hay muchos más casos. Un sargento fue detenido por suministrar droga en el cuartel de Atocha, un oficial de la Armada fue detenido en Cádiz con un cargamento de hachís y en Almería tres cabos de la Legión fueron condenados por intentar pasar 320 kilos de hachís en unas maniobras. Como será la magnitud de la tragedia, que en 2015, cuando gobernaba el PP, la Guardia Civil de Algeciras recibió órdenes de inspeccionar a fondo cualquier transporte de la Legión que cruzase el estrecho de Gibraltar en ferry. ¡Vaya!, intentar apagar el fuego con gasolina.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.