Carlos Martín UrrizaSumar
Diputado
«Buenos días, presidenta. Señorías, parece un poco el día de la marmota porque esta Cámara por tercera vez discute nuevamente el mismo tema, el de la senda de objetivos de déficit y deuda pública, y el motivo es porque el Partido Popular nos ha metido en este bucle obstruccionista para evitar que los presupuestos generales del Estado lleguen a esta Cámara y que, a través de ellos, podamos seguir impulsando la transición digital, la revolución verde y, al fin y al cabo, que podamos mejorar el nivel de vida de los españoles y españolas. Pero no hay mal que por bien no venga, y yo voy a aprovechar la oportunidad para hablar de economía y tratar un tema económico clave que está relacionado con esta senda de objetivos, que es el acuerdo alcanzado recientemente a nivel europeo entre el Consejo y el Parlamento que tiene que ver con las normas fiscales europeas. Como ustedes saben, las normas fiscales europeas es algo que afecta a todo, o, por lo menos, a todo lo importante, y de su lectura devienen no buenas noticias para nuestro país. Desgraciadamente, nuevamente vuelve una austeridad 2.0. Esta austeridad implica para nuestro país que aumenta el riesgo de que nos quedemos descolgados del progreso, de las importantes transformaciones a las que nos enfrentamos. Como saben ustedes, el enfoque que finalmente ha ganado en el acuerdo europeo ha sido el de la sostenibilidad contable, frente al de la sostenibilidad económica y social, que, como ustedes saben igualmente, es aquel que defiende unas cuentas públicas saneadas pero mediante el aumento del tejido productivo, la reducción del paro y el fomento de un crecimiento inclusivo. (Aplausos). Nuestra economía funciona mejor cuando funciona para todos y para todas. Y permítanme ponerles un ejemplo próximo para que se entienda mejor qué es esto de la sostenibilidad contable. La reforma de pensiones del Partido Popular del año 2013 precisamente aplicó este enfoque, el de la sostenibilidad contable, y planteaba conseguir el equilibrio del sistema público de pensiones recortando un 30 % el poder de compra de las pensiones. Efectivamente, se conseguía la sostenibilidad contable, pero a costa de tirar por el sumidero la función social que tiene nuestro sistema de pensiones, que no es otra que proveer de una pensión suficiente a las personas que están jubiladas.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.