María Soledad Cruz-Guzmán GarcíaPP
Diputada
«Busquemos la veracidad en los archivos de la Real Academia de la Historia. Aseguremos la unidad de los históricos, como el de Indias. Volvamos al espíritu de intercambio cultural y social que trajo la Exposición Iberoamericana del 29 en Sevilla. Encontrémonos en el lugar de encuentro de nuestra lengua, de nuestro patrimonio, en ese Camino de Guadalupe que ha sido capaz de andar sobre los mares y en esa esperanza que siembra devoción en Colombia, Brasil o Panamá. La razón de estos lazos indisolubles entre España y América fue, sin duda alguna, el mestizaje, al que de manera magistral Nacho Cano ha puesto música en su obra Malinche. ¡Bendito mestizaje, que nos hace sentir Iberoamérica como nuestra casa y viceversa! Le recomiendo al Partido Socialista que vaya a verla. Porque Iberoamérica ha sido tierra de acogida en el exilio, prometedor futuro a los españoles que tuvieron que emigrar e inicio de una nueva vida para aquellos valientes españoles que decidieron hacer del nuevo mundo su hogar. Una época, la del virreinato español, donde los viajes no eran unidireccionales, sino de ida y vuelta, y que no solo nos permitieron descubrir la patata, la yuca o el chocolate, es que también pudimos descubrir un rico patrimonio proveniente de América, que se fusionaron con sus símbolos, su lenguaje y su artesanía. El nuevo barroco o el barroco andino, con sus característicos porches, las columnas salomónicas o aquella policromía de vivos colores, o los artistas como Villalpando o Correa.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.