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29N · faltan 25 días

Esther Gil de Reboleño LastortresSumar

Diputada

«Vean qué fuerza y qué importancia tienen las palabras que usamos. Culturalmente profesiones como la de limpiadora, secretaria o enfermera, fuertemente feminizadas y vinculadas a los cuidados, llevan el género femenino como genérico; y esto no es una casualidad. En cambio, médicos, ingenieros y abogados llevan el masculino genérico por una simple razón: la falta de presencia femenina en estos trabajos durante muchos años. Por suerte, nuestra lengua es muy rica, lo que nos permite referirnos a muchos conceptos de manera diferente y sin excluir a nadie. Les pongo un ejemplo de lenguaje inclusivo que podemos utilizar y que se utiliza mucho en nuestra tierra, y es referirnos a vosotros y vosotras con la palabra ustedes. ¿Alguien se sentiría excluido con este término? Creo que no. No hace falta ser de Cádiz para emplear este lenguaje de manera natural; es una cuestión de predisposición, de justicia y de igualdad. Pero vamos con más ejemplos: es curioso que hasta 2018 una de las acepciones que tenía la RAE del adjetivo fácil aludía a una mujer que se prestaba sin problemas a mantener relaciones sexuales. Se sustituyó mujer por persona, ampliando así el espectro de esta supuesta facilidad. ¿Es que acaso desde 2018 las mujeres podemos ser igual de fáciles que los hombres? ¿Qué tendrá que ver el concepto de facilidad con el de deseo sexual? Parece que sus señorías de la RAE no entendieron la cuestión o no supieron resolverla. Así que, si me permiten, les recomiendo una lectura, ahora que se viene la Semana Santa y tendrán más tiempo libre: dense el gusto y lean el nuevo libro de Clara Serra El sentido de consentir; me lo van a agradecer. Y aunque parezca objeto de otro debate, en el uso de las palabras encontramos muchas veces los caminos a los que nos queremos dirigir.»

Fragmento 4 de 6 de esta intervención.

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