Rafael Cofiño FernándezSumar
Diputado
«Gracias, presidenta. Señorías, la semana pasada, en la intervención del 12 de marzo, señalaba tres aspectos relacionados con la proposición de ley que se presentaba: en primer lugar, y posiblemente la más importante, es la generosidad del colectivo de personas afectadas, la generosidad en la defensa de los derechos de las personas afectadas y el ejemplo y el honor que es tenerlos cerca de nosotros, con el aprendizaje de su trabajo, la generosidad de su trabajo y porque la lucha de su movimiento puede ser pionera para impulsar no solamente los derechos de las personas afectadas por el ELA, sino también el de otras personas afectadas por enfermedades degenerativas o por otras enfermedades que requieren una serie de cuidados sociosanitarios complejos; procesos que tienen una evolución rápida y que requieren una agilización, no solamente en el reconocimiento de la dependencia, sino en la valoración del grado de dependencia y en el acceso a la misma. En segundo lugar -como también mencionaban las compañeras anteriormente-, está la importancia de la generosidad de los grupos parlamentarios en ponernos de acuerdo en tramitar cuanto antes y de forma ágil una norma sintética, coherente y efectiva, que sirva para las personas afectadas por ELA, pero que sirva también para personas en una situación similar, más allá de cuál sea su diagnóstico clínico. Cuando se presentaba la proposición pensaba en Miquel Martí i Pol, en su esclerosis múltiple y en su poema, que dice: 'Salveu-me els ulls quan ja no em quedi res. / Salveu-me la mirada, que no es perdi.', con esa petición de mantener la mirada como elemento final.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.