Josep Maria CrusetJunts
Diputado
«Muchas gracias, presidenta. Es evidente que una sociedad moderna que vela por todos y cada uno de sus ciudadanos tiene que preocuparse por el estado emocional de sus personas y evitar que estas puedan caer en algún tipo de aislamiento social. Por lo tanto, en este contexto y desde esta premisa, cualquier medida que refuerce la lucha contra el riesgo de la soledad no deseada, como una de las expresiones y evidencias del aislamiento social, tendría que ser bienvenida. Por otro lado, si entramos propiamente en el análisis de lo que plantea esta proposición no de ley, podríamos admitir en Junts per Catalunya la mayoría de las cuestiones planteadas, aunque vale decir que lo que se propone solo hace referencia a medidas correctivas y, por lo tanto, a poner el foco una vez ya ha tenido lugar el problema. Por este motivo, desde nuestro punto de vista, faltarían incorporar también todas aquellas acciones preventivas que se anticipen a la soledad no deseada mediante la promoción de relaciones de calidad, sólidas y duraderas; algo, como decía, que no se contempla en esta proposición no de ley. Por lo tanto, desde nuestro punto de vista, hay que trabajar tanto en la resolución del problema como también en la prevención de este, para evitar que se produzca. Pero desde Junts per Catalunya tenemos que ir más allá en la reflexión de su propuesta. Porque esta proposición no de ley es una nueva evidencia de la voluntad de los grupos políticos españoles de atribuir al Estado una capacidad de hacer política al margen del ámbito competencial que le es propio para llevarla a cabo. Porque del mismo modo que ustedes no permitirían en ningún caso que hubiera una invasión competencial por parte de nadie, nosotros tampoco podemos admitirlo a la inversa y normalizar esta práctica. Es evidente que ustedes, en cierta manera, ya son conscientes de esta realidad que existe en la propuesta que hacen, porque en el propio redactado de la proposición ya hacen preventivamente referencia al ámbito competencial; una referencia, sea dicho de paso, colocada un poco con calzador. Ustedes proponen instar al Gobierno del Estado a emprender toda una serie de acciones, pero, a la vez, hacen referencia a que esto se realice en coordinación con las comunidades autónomas y en el ámbito de sus propias competencias, como si ponemos un lacito al regalo envenenado para que pase desapercibido. Pues miren, no, no se trata de esto. Al margen de la conveniencia o no de trabajar sobre una problemática -que he dicho que entendemos que es necesaria-, las competencias para resolver esta problemática o las tienen unos o las tienen los otros, y en este caso las competencias en materia de servicios sociales, de acuerdo con el artículo 166 del Estatuto de Cataluña, son exclusivas de la Generalitat de Cataluña. Estarán de acuerdo conmigo en que, además, este artículo tiene toda la fuerza que debe tener para cumplirse, no solo por ser parte de una ley orgánica, que también, sino porque consiguió mantenerse en el estatuto vigente, sobreviviendo al recorte que aplicó esta Cámara respecto a lo que había aprobado el pueblo de Cataluña mediante referéndum. Y también ha sobrevivido a la posterior mutilación que le aplicó el Tribunal Constitucional. Pero es que, además, la idea de apelar a la coordinación con las comunidades autónomas que ustedes recogen en su proposición, presupone situar la política impulsada por el Gobierno del Estado como la política principal, la política en mayúsculas, a la cual quedan subordinadas las políticas desarrolladas por las comunidades autónomas que tienen que desplegarse, según ustedes, bajo la coordinación del Gobierno del Estado. Como siempre, todo muy sutil, e incluso disfrazado de buenas intenciones, pero, en la práctica, un lobo con piel de oveja, que solo pretende reducir hasta la desaparición las competencias de la Generalitat de Cataluña. Por lo tanto, si el PSOE o su sucursal catalana -el PSC- quiere defender esta legítima necesidad de proteger a la gente de la soledad no deseada, nosotros también estamos de acuerdo en hacerlo y defenderlo; por supuesto que sí, pero hay que hacerlo donde toca, en el Parlamento de Cataluña, que es donde corresponde. (Rumores). De hecho, hablando de dónde toca y de qué toca, estos días ustedes no hacen más que hablar de que ahora toca Cataluña. Pues voy a decirlo, es una afirmación inquietante, como si antes no tocara Cataluña, porque quizá estaba castigada por lo que habían votado sus ciudadanos, o en un futuro, que podía no volver a tocar, como si se pudiera volver a castigar a sus ciudadanos. (Rumores). La verdad es que todos sabemos lo que sucede cuando ustedes tocan Cataluña desde el Gobierno de la Generalitat: más déficit fiscal, menos competencias, menos recursos para Cataluña y, como hicieron con el último tripartito, más facturas pendientes de pago y una deuda enorme que todavía arrastramos ahora. (Rumores). Igual que esta proposición cuando ustedes proponen siempre más España y menos Cataluña. Muchísimas gracias. (Rumores.-Un señor diputado: Ahora se enfadan).»
Fragmento 4 de 4 de esta intervención.