29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Verónica Martínez BarberoSumar

Diputada

«Muchas gracias, presidenta. Señorías, durante más de diez años como inspectora generalista tuve que investigar diversas situaciones de acoso laboral. Sobre la base de dicha experiencia, puedo afirmar que la perspectiva de género es el único vehículo para erradicar el acoso sexual y el acoso por razón de sexo. Por un lado, porque a las personas les cuesta muchísimo identificar las situaciones de violencia no solo cuando las presenciamos, incluso cuando las vivimos. Vergüenza, miedo y culpa es lo que sienten las mujeres acosadas, y eso es lo que conduce en muchos casos a que no se denuncie o incluso a arrepentirse de haberlo hecho. 'A ver, no es más que un comentario gracioso, mujer', 'pero si lo que me he sacado a través de la bragueta solo era el dedo'. Esto era de un caso real. 'Era un chiste'. O, '¿qué más da, si ha sido solo un beso?', que le dijeron a Jenni Hermoso. O 'tan mal no estaría si no se cogió la baja', que es lo que me dijeron a mí como inspectora investigando un acoso. Pero hay una cuestión que resulta aún más compleja cuando investigas un acoso, es la prueba. Porque cuando tenemos declaraciones que permiten aseverar un hostigamiento de carácter sexual, en la mayoría de los casos solo es eso, son declaraciones. No tenemos pruebas documentales como las que nos permiten afirmar un fraude en la contratación. Tampoco tenemos pruebas técnicas o visuales como aquellas que nos permiten deducir la causa de un accidente de trabajo. La cosa se complica aún más porque lo más usual en el ámbito laboral es que se trate de acoso vertical descendente, y la jerarquía de la relación laboral juega a favor del acosador.»

Fragmento 1 de 4 de esta intervención.

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