Óscar Puente SantiagoPSOE
Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible
«Mientras avanzan las investigaciones antes señaladas, considero que esta comparecencia es una excelente oportunidad para revisar y dar contestación a algunas de las preguntas que subyacen en este proceso, preguntas de carácter político y sobre las que creo muy útil un debate en esta Cámara. En primer lugar, si estaba justificada la compra de mascarillas por parte del entonces Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. También si fue correcta o acertada la utilización del procedimiento de emergencia en esa contratación. Si estaba justificada la adquisición de las mascarillas de forma centralizada por parte de dos de las entidades públicas adscritas al ministerio. Finalmente, si se cumplió el fin pretendido con estas adquisiciones. Para poder contestar a estas preguntas, debemos retrotraernos a la situación de marzo de 2020, que es cuando se producen estas adquisiciones. Hace ahora exactamente cuatro años, España, al igual que el resto del mundo, se enfrentaba a una crisis sanitaria sin precedentes resultado de un brote epidémico que surgió a miles de kilómetros de aquí y que se fue expandiendo por el mundo, hasta que la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente la pandemia el 11 de marzo de 2020. El 31 de enero se detectó el primer contagio en nuestro país y, desde ese momento, los casos se fueron multiplicando exponencialmente. Cuando el día 14 de marzo se declaró el estado de alarma se contabilizaron 5753 contagios y 183 fallecidos. El 29 de marzo las infecciones diarias llegaron a 9000 y el 1 de abril se alcanzaba el máximo de fallecidos diarios de toda la pandemia, 950.Permítanme recordarles, señorías, la terrible situación que vivimos esos días -no es plato de gusto, desde luego-, cuando las funerarias no podían asumir el volumen de decesos y el Palacio de Hielo de Madrid, por ejemplo, se convirtió en una morgue improvisada que llegó a albergar más de 1100 cadáveres durante el mes siguiente. Les estoy dando, señorías, solo datos oficiales, pero la situación real era mucho peor que la que los datos oficiales nos muestran, porque solo se pudo contabilizar una parte de los contagios, ya que los hospitales se mantenían gracias al trabajo sin descanso del personal sanitario, que se enfrentaba al virus sin medidas de protección, lo que los convirtió en el personal sanitario que registró la mayor tasa mundial de infecciones. (Rumores). Sí, señorías, sin medidas de protección. Permítanme recordarles que llegamos al mes de marzo con un desabastecimiento total de este material.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.