Juan José Aizcorbe TorraVox
Diputado
«Pero no solo la corrupción política esquilma las arcas de los españoles o hace desaparecer nuestro patrimonio óntico, sino que ataca al ser mismo de nuestra sociedad, que renuncia a la defensa del orden moral, la verdad política y el bien común, que es cuestión distinta y preferente al interés general o mayoritario. No hay ninguna mayoría ni ningún consenso que pueda legitimar la corrupción ni la norma injusta que atenta al derecho y la justicia como valor superior. Ello es corrupción sistémica, que es más preocupante todavía. Este Gobierno engaña a los españoles con falsas promesas de compromisos ocultos con bandas y conspiradores fuera de España y nunca podrá ser plenamente legítimo, ni tampoco legitimado, porque no se asienta en la autoridad, sino en el poder, que es la tesitura moralmente más débil. La corrupción, dolencia del alma, como la llamaba y decía Cicerón. Un parlamento que sostenga a los responsables de la misma es una institución enferma. Corrupción que conocemos muy bien los catalanes, en nuestro oasis convertido en ciénaga por unos y por otros, con casos, personas y vergüenzas que todos conocemos y nos golpean con sus rostros y su ley del silencio, la omertá permitida en Cataluña. (Aplausos). Y de nuevo se apuntan maneras. Ahí está el candidato del PSC, el señor Illa, estatua viviente de la hipocresía, protagonista imprescindible, siendo el nefasto ministro de Sanidad, en el escándalo de las mascarillas inútiles. El PSC, mercader de la dignidad y soberanía de los españoles por un puñado de votos, por impunidad. Los catalanes, los españoles, sean jóvenes engañados o mayores traicionados, tienen derecho a crecer sin miedos, a vivir en paz y a ver el futuro con optimismo. Los vicios son afectos permanentes. La pasión, por el contrario, es un movimiento súbito. Este Gobierno, los socialistas, el PSOE, el PSC acumulan vicio y pasión por la corrupción. Por eso pedimos el cese de la señora ministra, para devolver, aunque sea parcialmente, el orden moral a la política, la defensa de la verdad, la razón y el bien común. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
Fragmento 2 de 2 de esta intervención.