Aina Vidal SáezSumar
Diputada
«La gente está harta, señorías. La ciudadanía no puede utilizar esta tribuna, pero, sin duda, todas las que estamos en esta Cámara sí. Sé que todas vamos muy aceleradas y no sé si últimamente han tenido tiempo de escuchar a la calle. A poco que pongan la oreja, en las conversaciones en redes, en el supermercado, en un autobús o en el metro lo que se escucha es hastío, que todos somos iguales y que todos roban. Yo no comparto ese todos, porque algunas nunca hemos robado y porque es una estrategia para devaluar a estas instituciones y también a la democracia, pero sí comparto la indignación, la rabia que se siente cuando después de mil horas de trabajar y de mil problemas, cuando llegas a tu casa lo único que escuchas son palabras como 'comisiones', 'mascarillas', 'maseratis', 'ático de lujo', 'fraude a Hacienda', 'putas' o 'cocaína'. ¿Cómo creen que se siente la gente trabajadora? ¿Cómo creen que se siente una persona joven que no se puede emancipar y que, cuando observa un fragmento de este Parlamento, ve el espectáculo que, por ejemplo, se produjo ayer mismo? ¿Cómo creen que nos sentimos las personas que trabajamos, que nos creemos la política, que no hemos dado ni hemos aceptado jamás ninguna comisión? ¿Cómo creen que nos sentimos? ¿Cómo creen que se siente una persona que, por ejemplo, perdió a un familiar durante la crisis del COVID? ¿Cómo creen que se sienten cuando escuchan a este Parlamento? ¿Cómo creen que se siente el personal sanitario? ¿Cómo creen que se siente la gente que nos votó a todas las aquí presentes? La gente está harta de esto, y nos piden que arreglemos problemas o que, al menos, no generemos más de los que ya existen. Más hacer y menos gritar.»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.