29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Aina Vidal SáezSumar

Diputada

«Y es que la política es útil, señorías. Lo es, y lo hemos demostrado también: en dos años la política ha creado 2,1 millones de contratos indefinidos, la política ha ampliado permisos de maternidad y paternidad, la política ha subido el salario mínimo y las pensiones... (Rumores). Sé que no les gusta y que les da igual, pero escuchen un poquito, porque es importante para la mayoría de la ciudadanía de este país. (Aplausos). La política respondió ante una crisis tan salvaje como fue la del COVID con los ERTE, sosteniendo en ese caso a trabajadores, empresas y autónomos, cooperando entre instituciones, cooperando. Y la política debe poner punto y final a la corrupción y también a la impunidad. La corrupción no puede ser un gancho para que el Partido Popular y el Partido Socialista se lancen insultos mutuamente, a ver si alguno consigue mantenerse en pie. Esto no es Battle Royale, esto es un Congreso, es un Parlamento. ¿Saben para lo que sirve la corrupción? Para que perdamos más de 90 000 millones de euros. Es una barbaridad: 90 000 millones de euros se nos van por el desagüe. La corrupción es una lacra. Es la herramienta para que mucha gente o grandes empresas, que no se presentan en las elecciones, tenga más poder y más capacidad que la mayoría de sus señorías, o, mejor dicho, que todas las señorías presentes en este Congreso; una élite que ve la política como un medio para lucrarse y para ampliar sus privilegios; una élite que habla de patria pero lo único que quiere, al fin y al cabo, es llenarse los bolsillos. Da igual si visten de rojo o de azul, da igual si se llevan el cinco o el tres, si hablan en castellano o en catalán, da igual si se gastaban el dinero en áticos, en confeti, en marisquerías, en maseratis o en trajes, ¿verdad? Da igual, lo que sí importa es que lo hagan con dinero público, con el dinero de todos y de todas. Lo que sí importa es si lo hacen cuando cuarenta millones de personas sufríamos por nuestras vidas y por las de nuestros familiares. No les explico siquiera lo que padecimos en esos días aquellos que vivimos un doble y un triple confinamiento; no se lo quieran ni imaginar, se lo puedo asegurar. Sí importa, claro que sí, cuando los mejores que tenemos en este país se arremangaban y salían a trabajar, salvándonos la vida a aquellos que teníamos que estar en casa; entrando en quirófanos con bolsas de basura y limpiando las habitaciones en las que había muerto alguien por COVID, con todo el miedo que tenían; saliendo a limpiar las calles sin saber si, por ejemplo, cuando barrían eso les podía contagiar, porque en ese momento no sabíamos nada. Y la gente trabajadora salió a partirse la cara por todo el mundo. (Aplausos). O trabajaban en supermercados, en gasolineras, en las administraciones públicas o en fábricas estratégicas.»

Fragmento 2 de 5 de esta intervención.

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