Gala Pin FerrandoSumar
Diputada
«Hay una deuda histórica que hoy saldamos en una pequeñísima parte, que es la deuda del colonialismo vigente aún a día de hoy; justicia y reparación. Es una deuda que hace que tengamos que seguir gritando que las vidas negras importan, que las vidas migrantes importan, que no podemos soportar más muertes en el Mediterráneo, la mayor fosa común que existe actualmente, mientras países como España continúan levantando vallas y muros de la vergüenza para que personas como Papalaye no puedan llegar hasta aquí después de que los pesqueros españoles hayan destrozado el ecosistema marino de Senegal en el que su pueblo llevaba décadas pescando; para que personas como Alma, enfermera filipina, no pueda ejercer su profesión aquí y lo haga casi clandestinamente con una enfermería precaria montada en el comedor de su casa y allí pueda atender a quienes más lo necesitan; para que personas como Ahmed no puedan llegar hasta aquí después de que la sequía haya impedido que pueda seguir dedicándose a la agricultura; o para que no puedan llegar hasta aquí personas como Jennifer, que tuvo que venir después de que una multinacional hotelera comprara las tierras donde su familia había vivido toda la vida. Pero es que, además, el país en el que vivimos, en el que queremos vivir, el país que a mí me da esperanza, está lleno de personas migrantes y de diversidad, de diversidad racializada. Es un país que ya existe, existe hoy. Esa diversidad ha sido capaz de darnos artistas como Silvia Albert Sopale o Yolanda Sey, de las hermanas Sey, a las que queremos con papeles protagonistas en el cine español; como el dramaturgo Berjer B. Capati; como Putochinomaricón; como la poeta Paloma Chen y tantísimos otros españoles racializados. ¿Cuánto talento más nos puede aportar la diversidad?»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.