Diputada
«Y ahora volvamos al principio, dieciséis años después del inicio de esa crisis económica, los bancos presentan unos beneficios multimillonarios y, a pesar de ello, no han devuelto, ni tienen intención de hacerlo, la mayor parte del rescate que recibieron de dinero -y se lo recuerdo- público. Desde junio de 2008 estamos en un proceso de concentración bancaria: cada vez hay menos entidades, hay menos competencia y casi no hay entidades pequeñas, casi no queda ninguna. Este fenómeno, como pueden comprobar, no responde a una voluntad de mejorar la posición de las pymes o de facilitar la operatividad a la ciudadanía ni de contribuir a frenar el despoblamiento rural, todo lo contrario, responde al interés de las entidades bancarias por incrementar sus beneficios a cualquier precio. Lo más paradigmático es analizar de dónde salen los beneficios porque, por un lado, lo hacen de incrementar los ingresos, y sabemos, por ejemplo, que el precio de las hipotecas que los ciudadanos tenemos que pedir para acceder a la vivienda se ha duplicado en solo un año; por otro lado, como es evidente, los beneficios de los bancos se dan al recortar gastos e inversiones. Y cuando denunciamos el salvaje incremento de las hipotecas, nos dicen que el precio del dinero ha subido; pero parece que ha subido únicamente para cobrar, porque cuando tienen que pagar estos cinco bancos se encuentran entre los que peor remuneran, de toda Europa, los ahorros de sus clientes. Es decir, como ciudadanos, si pedimos una hipoteca, la pagaremos más cara que nunca, pero si tenemos un depósito con ahorros, vamos a percibir unos intereses más bajos que nunca. Estamos, por lo tanto, ante buitres del mercado que tienen secuestrados a los clientes, porque no se puede vivir sin una cuenta bancaria, y les quieren exprimir hasta la última gota.»
Fragmento 7 de 9 de esta intervención.