Jacobo González-Robatto PeroteVox
Diputado
«Muchas gracias, presidenta. Señorías, hagamos un sencillo ejercicio, pensemos en una familia formada por cuatro miembros: un padre, Juan, una madre, María, y dos hijos; padres normales que trabajan e hijos en el colegio. Sus ingresos netos suman 2750 euros mensuales, habiendo pasado ya el filtro del Estado, que se lleva más de la mitad del bruto en cotizaciones a la Seguridad Social, retención sobre la renta, contingencias, los impuestos de hipoteca, IBI, luz, agua, gas, gasolina e IVA de cualquier producto que compren. Imaginemos que María, por desgracia, se queda sin trabajo y comenzará a percibir las prestaciones por desempleo en lugar de un sueldo, por lo que dejan de entrar 500 euros al mes en la casa durante los seis primeros meses y 600 en lo sucesivo. Cualquier familia reajustaría su gasto para empezar a vivir conforme a la nueva situación. Todos pensamos que esto es lógico, ¿no? El ocio se reduce y los lujos se cortan. En la España de hoy, la del Partido Socialista, una garrafa de aceite de oliva también entraría incluida en esta segunda categoría. El horizonte vacacional desaparece, y todo esto para poder llegar a final de mes e invertir lo que tienen para el futuro de su familia para aguantar y superar esta mala racha. Juan, María y sus dos hijos harían ciertos sacrificios por el bienestar de todos. Ninguna novedad hasta ahora. Es algo tristemente común, que forma parte de la realidad de muchos hogares.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.