Diputado
«Señor Sánchez, es mi obligación decirle que resulta verdaderamente preocupante pensar que pudo haber cambiado la política con Marruecos por lo que tiene en sus móviles (aplausos) y que protege usted a Maduro por lo que su vicepresidenta trajo en las maletas a Barajas. (Muestra un documento). Por cierto, cuánto se echa de menos un posicionamiento del Gobierno de España en defensa de la oposición venezolana y de su líder, María Corina Machado (aplausos), y de todos los venezolanos, que no solamente quieren votar, quieren elegir libremente. Señoría, qué valiente es usted con los dictadores muertos y qué sumiso es con los vivos (aplausos.-Varios señores diputados: ¡Muy bien!), sobre todo cuando parece ser que comparten negocios sin explicar. Le dije que le iba a pedir cuatro cosas, y esta es la última: abandone, si es posible, la soberbia (rumores) de creer que es una sola persona, incluso aunque esa persona sea usted, quien puede arreglar en un mes un conflicto de ochenta años. En Oriente Medio compartimos desde el año 2014, como mínimo, la solución de los dos Estados, es decir, sigue vigente la posición que pactamos en este hemiciclo hace una década, porque yo no abandono los grandes consensos en España. (Aplausos). Si algo ha cambiado en este tiempo es que en los escaños azules de sus ministros se sientan personas comprensibles con el vil ataque de la organización terrorista Hamás. (Aplausos). Por lo demás, insisto, lo más urgente es el alto el fuego, la liberación de rehenes, la ayuda humanitaria y evitar una escalada. Por tanto, apoyamos la solución de los dos Estados. Y añado: el cómo y el cuándo es clave para contribuir a una solución permanente. El reconocimiento debe ser realizado como resultado de un proceso negociador y, a mi juicio, tiene que contar con suficiente masa crítica de más países con peso. Mientras no resuelva todo esto, y creo que no sabe cómo hacerlo, solo le pido que sea responsable y guarde la brocha gorda, que aquí el protagonista no es usted, sino los inocentes de uno y otro lado, señor Sánchez. (Aplausos). Esos son los verdaderos protagonistas, no usted.»
Fragmento 5 de 9 de esta intervención.