Íñigo Errejón GalvánSumar
Diputado
«En todo caso, la movilización prebélica y la coordinación del gasto público en Defensa son una magnífica aunque trágica elección política. Tras la Segunda Guerra Mundial, los pueblos de Europa entendieron que, si había sido posible toda esa movilización de recursos para la guerra, también podría serlo para un contrato social que garantizara la seguridad y el bienestar de los trabajadores. De esa lección, del miedo de los ricos a la revolución y de la fuerza del antifascismo, nació el Estado del bienestar. Hoy tenemos ante nosotras desafíos civilizatorios inmensos. Por una parte, la crisis climática amenaza las bases físicas de la posibilidad de la vida en el planeta. Y, por otra, la desigualdad y la precarización generalizada han roto nuestras sociedades, infectándolas de desconfianza y amenazando la eficacia económica y la convivencia democrática. La transición ecológica es una palanca de dimensiones históricas para afrontar las dos cosas: para adaptar nuestras economías a los límites biofísicos del planeta y para producir una prosperidad compartida haciendo justicia social y generando cientos de miles de buenos empleos verdes y una vida mejor, más libre de la tiranía de las fuerzas caprichosas del capital financiero.»
Fragmento 3 de 11 de esta intervención.