Íñigo Errejón GalvánSumar
Diputado
«Lo de que la escalada belicista es peligrosa y es una irresponsabilidad, me alegra oírselo porque esto no es fácil decirlo, porque una vez que empiezan funcionan solas. La historia de Europa está llena de gobiernos bienintencionados que se dejan arrastrar por espirales en las que, solo preparando que no haya guerra y solo defenderse, nos acabamos deslizando por una pendiente peligrosa. Esto ha pasado muchas veces. A la democracia le ha costado una crisis histórica cuando votó los créditos de guerra. Yo no digo que ustedes tengan esta voluntad. Digo que va a hacer falta toda la firmeza ideológica en el Gobierno y que nadie se confunda en el Gobierno para defender que la pendiente de la escalada belicista y del incremento en el gasto armamentístico siempre acaba igual se empiece como se empiece. Se empiece con la mejor voluntad del mundo, siempre acaba igual y siempre acaba en la barbarie de la guerra, pero también en el autoritarismo y en el terreno abonado para los reaccionarios. Sobre la cosa más importante, las tareas en España y la relación en el Gobierno en coalición, lo primero que tengo que decir es que para nosotros la lealtad es esto: tomarnos en serio los plenos, venir a discutir y venir a discutir de las cosas que compartimos y de las que todavía no compartimos; no decirlo con recados a medios de comunicación, a la chica callando, nosotros lo decimos abiertamente. Formamos parte del Gobierno de coalición, lo queremos hacer avanzar; pero para nosotros hacerlo avanzar no es permanecer, ni siquiera es señalar que estos señores serían peores, que eso, efectivamente, nosotros lo compartimos. Somos conscientes del mapa político en occidente; un mapa político muy difícil y muy complicado que nos deja casi como una referencia única. Somos conscientes también de las debilidades; no solo de la debilidad en la aritmética parlamentaria, también de que somos un Gobierno que está en minoría en el Estado, que está en minoría en el reparto del poder económico y social en nuestro país y, además, que se encuentra en una situación con un clima social muy difícil, por el cual, para la inmensa mayoría de la población, la política se ha separado de la vida cotidiana y, por tanto, nos miran con una cierta apatía.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.