Pilar Calvo GómezJunts
Diputada
«Muchas gracias, presidente. Con la toma en consideración de la tercera proposición de ley que tiene que ver con las enfermedades neurodegenerativas, cerramos la primera fase de tramitación de la que debe ser la futura ley ELA. Insisto, ley ELA. La proposición socialista volverá, seguro, a teñir de verde el hemiciclo, pero, por ahora, no es una ley ELA. ¿Tiene presente la esclerosis lateral amiotrófica? Sí, pero le niega su singularidad. Habla, por ejemplo, de agilizar los grados de discapacidad y de dependencia para que, en lugar de en seis meses, se revisen en tres, pero igualmente obliga a los enfermos que están tocados de muerte a volver a pasar por un tribunal médico y a hacer todos los trámites burocráticos que ello implica. Nosotros, por ejemplo, pedimos un grado de discapacidad y de dependencia más alto de inicio, y al cabo de un año, de forma automática, pasar al máximo grado permitido sin trámites burocráticos. En relación con la electrodependencia, les recordamos que para las personas con discapacidad ya existe la figura del consumidor vulnerable o consumidor vulnerable severo condicionada a los ingresos. La mejora que se propone del baremo económico es tan baja que la mayoría de electrodependientes quedaría fuera de este bono social. Les proponemos que, además de los ingresos, tengan en cuenta también los gastos de una persona que está veinticuatro horas conectada al consumo eléctrico. Se habla de rehabilitación para mejorar la calidad de vida de los enfermos, pero se olvidan de lo más importante, que es la atención sociosanitaria o intermedia de veinticuatro horas que necesitan las personas de gran dependencia en riesgo de muerte en el caso de los que tienen, por ejemplo, una traqueotomía, como sucede en la fase final de vida de los enfermos de ELA.»
Fragmento 5 de 8 de esta intervención.