Júlia Boada DanésSumar
Diputada
«La actual estrategia establece -y cito textualmente- que existe consenso desde un punto de vista técnico en que las medidas preventivas, habitualmente disponibles, basadas principalmente en la protección con cercados perimetrales para los animales más vulnerables -terneros, ovejas y cabras-, en la agrupación de rebaños y en la presencia de pastor con perros guardianes resultan efectivas cuando se ejecutan global y adecuadamente. Estas medidas de prevención son las mismas que recomiendan países como Alemania o Francia, donde los daños del lobo disminuyen mientras aumentan las poblaciones de este cánido. Y donde las medidas de prevención no llegan, existen las medidas compensatorias: el Ministerio de Transición Ecológica transfiere a las comunidades autónomas un fondo anual de 20 millones de euros para la financiación de medidas de prevención y protección del ganado y para la indemnización de los daños causados por grandes carnívoros. Aun así, sería necesario reforzar las medidas de mediación social. De hecho, hay estudios sobre la aplicación de la sociología en la conservación que muestran el potencial de la mediación social para reducir el conflicto, que no los daños, que producen animales salvajes como los lobos, involucrando a las poblaciones locales en el diseño de las políticas preventivas y compensatorias.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.