29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Júlia Boada DanésSumar

Diputada

«Segunda razón para votar en contra: un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid ha concluido que la dieta de la población de lobos del Parque Nacional de Guadarrama se compone el 82 % de animales salvajes, básicamente corzos y jabalíes, y el 18 % de animales domésticos. Aunque reconocemos que el problema es de este 18 %, que puede disminuir con medidas de prevención y, en cualquier caso, debe ser compensada, no podemos obviar la importancia del lobo en la regulación del ecosistema donde habita. El lobo ibérico estuvo al borde de la extinción en los años setenta, debido a la caza y a la actividad humana, y es uno de los pocos grandes depredadores que existen en la península ibérica. Esta especie es clave en el equilibrio de nuestros ecosistemas. Se ha comprobado que en las zonas donde hay lobos la prevalencia de enfermedades en otros animales es menor. Los lobos cazan animales salvajes débiles y enfermos, jabalíes o ungulados, como cabras o ciervos, y cortan la expansión de enfermedades que se pueden transmitir al ganado. Los lobos modulan la abundancia de grandes herbívoros, por lo que también es necesario mantener la diversidad de las poblaciones de ungulados silvestres, ya que son la principal fuente de alimento de los cánidos, y, por lo tanto, ayuda a reducir los ataques al ganado y los conflictos de conservación que plantea. Estos conflictos no pueden ser resueltos con medidas expeditivas, como plantea el Grupo Popular. La política debe dar respuesta a problemas, a menudo complejos, evaluando la totalidad de la problemática, y no de manera aislada; protegiendo al lobo y al ganado del lobo contribuimos a una convivencia natural, incluso histórica, que fortalece al ecosistema que protege a la naturaleza. A veces, algunos olvidan que sin naturaleza ni se come ni se vive bien. (Aplausos).»

Fragmento 3 de 5 de esta intervención.

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