Javier Sánchez SernaPodemos
Diputado
«Gracias, presidente. Señorías, el Estado sionista de Israel no solo está cometiendo el peor genocidio de lo que llevamos del siglo XXI, sino que, además, está atacando a organismos de las Naciones Unidas, como la UNRWA, con el objetivo declarado de acabar con todo suministro de ayuda humanitaria a la población de Gaza. En diciembre de 2023, de hecho, se filtró un documento a la prensa, un documento del Gobierno israelí, que hablaba precisamente de un plan para deshacerse de la UNRWA en Gaza. No es algo extraño. Cuando un país está asesinando de forma industrial a todo un pueblo, incluidos a miles de niños y niñas palestinas, los organismos internacionales que intentan aplicar el derecho humanitario resultan muy molestos y hay que quitárselos de encima. A este boicot contra la UNRWA se suman, por supuesto, Estados Unidos y ese occidente colectivo, hipócrita hasta la náusea. El mensaje que se da al conjunto del mundo es terrible. Todo vale, incluyendo un genocidio, siempre que seas aliado de Estados Unidos y de la OTAN, y cualquier organismo que se atreva a levantar la voz será desmantelado. Este castigo a la UNRWA, señorías, es intolerable, pero no nos podemos contentar con una PNL como esta, de mero reconocimiento a su labor. Por supuesto que hay que aumentar las contribuciones a este organismo de Naciones Unidas, pero, sobre todo, hay que parar los pies a Israel y al genocida de Netanyahu. Y el Gobierno de Pedro Sánchez -siento decirlo- sigue instalado en una política de apariencias y ambigüedad. Prueba de ello son los titubeos y la opacidad en torno a las operaciones del Mar Rojo, que se hacen en apoyo directo a Israel. Prueba de ello es que nuestro país no ha apoyado la demanda sudafricana por genocidio, como sí han hecho Bélgica o Irlanda. Prueba de ello también es que no se ha adoptado ninguna sanción contra los responsables del genocidio, a diferencia de lo que se hizo con Rusia, ni se ha adoptado un embargo de armas, ni tampoco han cesado las relaciones comerciales con Israel.»
Fragmento 1 de 2 de esta intervención.