Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Es bastante indignante que cada vez que el Partido Popular habla sobre Cataluña sea para generar alarmismo, para mentir abiertamente y presentarla como la tierra donde acontecen todos los desbarajustes imaginables. Ahora, aprovechando el contexto electoral, tenemos que volver a oír que Barcelona es una ciudad donde, si bajas a comprar el pan, van a okuparte la casa inmediatamente. Evidentemente, hay decenas de informes que explican que eso es mentira y que, si se produjera un caso así, sería una violación de domicilio, donde interviene inmediatamente la policía para devolver la vivienda a su legítimo usuario. Hay jueces, como Joaquim Bosch, que se han cansado de recordar que el 90 % de las okupaciones no afectan a esa señora que tiene un único pisito para alquilar, como nos quieren hacer creer, sino que se producen en viviendas vacías que son propiedades de bancos, fondos buitres o grandes tenedores. Es decir, con las cifras en la mano, lo que tenemos en Cataluña y en España no es un problema de inseguridad de los pequeños propietarios, es un problema escandaloso de concentración inmobiliaria y de precariedad de miles de familias (aplausos), que no tienen una habitación propia, que pierden su vivienda porque no pueden pagar la hipoteca o tienen que destinar el 40 % del sueldo cuando se trata de un alquiler. Este es un problema muy grave de inseguridad en nuestras ciudades y pueblos, y si el PP no habla de ello es porque es uno de los principales cómplices del capitalismo pirata que se genera, que produce suicidios entre las personas desahuciadas, que las obliga a dormir en coches y furgonetas, como ya está sucediendo en tantos lugares, dentro y fuera de Cataluña. Si nos fijamos, el Partido Popular de la Gürtel es el que acabó regalando suelo y vivienda pública a cambio de dinero en negro, recibido de grandes constructores; fue el PP el que otorgó todo tipo de privilegios a las socimi, las sociedades anónimas de inversión inmobiliaria, para liberarlas de pagar impuestos y para que pudieran aumentar abusivamente los precios del alquiler; fue el PP de Díaz Ayuso el que entregó a Goldman Sachs miles de viviendas públicas, y, encima, tuvo que indemnizarles por las irregularidades en la operación.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.