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29N · faltan 25 días

Gerardo Pisarello PradosSumar

Diputado

«Así pues, ¿con qué autoridad están hablando ustedes de seguridad? ¿Con qué cara, cuando son los principales aliados de Blackstone, Cerberus, Madlyn y todos los fondos de inversión que están destrozando los barrios populares y se están apropiando de los incrementos salariales de las familias trabajadoras en forma de alquileres abusivos? ¿Cómo pueden hablar de inseguridad, cuando dan cobertura a mafias como Desokupa, que actúan al servicio de la patronal inmobiliaria (aplausos), amenazando y violentando a familias vulnerables para que abandonen los barrios donde han vivido durante décadas? Claro que ante esto era importante aprobar una ley de vivienda que permitiera poner límites al precio del alquiler. Y es importante que se anuncie el fin de las golden visa para los extranjeros millonarios. Pero tenemos que ir más allá. ¿Por qué? Porque estos fondos buitre, de la mano de bancos, inmobiliarias y portales digitales, ya están operando para defraudar los controles legales y seguir especulando. Por eso es un error decir que la vivienda es un negocio, y menos en un momento en el que los grandes rentistas están desbocados en referencia a que España es el país europeo con más inquilinos en situación de pobreza. Y es lamentable -tengo que decirlo- que el actual alcalde de Barcelona, el señor Collboni, pretenda acabar con la reserva del 30 % de la vivienda pública en las nuevas promociones privadas, haciendo suyas las políticas del Partido Popular. La situación, señorías, es de emergencia, y para estar junto a la gente trabajadora y asegurarles una vida segura y digna, sí, hace falta coraje y determinación. Y eso tiene un nombre, quiere decir regular hipotecas y controlar alquileres, evitar el fraude de los alquileres de temporada, penalizar fiscalmente las viviendas vacías, impedir la compra de edificios por parte de fondos buitre y aumentar las inspecciones en materia de vivienda para evitar los abusos y los fraudes. No es ningún maximalismo. En Europa, ahora mismo, tenemos gobiernos socialdemócratas y democratacristianos que ya lo están haciendo. De lo que se trata, en realidad, es de atreverse a plantar cara a lo que podríamos denominar el partido inmobiliario financiero, que es poderoso, pues utiliza la amenaza e incluso las querellas judiciales. Algunos lo sabemos bien, y no es imbatible. Lo que tenemos que hacer es organizarnos y trabajar juntos las instituciones públicas, las asociaciones de vecinos y los sindicatos de inquilinos e inquilinas. El digno pueblo de Canarias nos ha marcado el camino, lanzando desde las calles un mensaje claro (aplausos): que sus ciudades no están en venta, que la vivienda no es una mercancía, sino un derecho básico, que no se negocia, y los tenemos que seguir. Muchas gracias. (Aplausos).»

Fragmento 5 de 5 de esta intervención.

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