Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«Ultra, ultra... El señor Bolaños, más Bolaños que señor, siempre descalificando. Vamos a ver, señor Bolaños, Puigdemont ha anunciado su intención de volver a España, donde -como usted bien sabe, aunque no lo diga- será detenido; es decir, el prófugo Puigdemont está a punto de convertirse en el presidiario Puigdemont, y ustedes no podrán impedirlo. No lo podrá impedir su insólita ley de amnistía con ánimo de lucro. Se lo hemos advertido: la ley se aprobará, pero no se aplicará. No lo podrá impedir Zapatero, que ayer dijo que le parecería tremendamente negativo que Puigdemont acabe en prisión. A los demócratas lo que nos parece tremendamente negativo es que siga impune. Y tampoco lo podrá impedir ninguna sucia campaña de presión a los jueces. En el último Pleno, la señora Nogueras volvió a insultar a los jueces con nombres y apellidos. Usted calló, calló como un difunto, y sobre todo calló después de haberle dicho al Tribunal Supremo que defendería a los jueces de cualquier ataque y que si hasta ahora no lo había hecho era simplemente porque no había presenciado esos ataques indirectos. Esta vez sí lo hizo; ahí estaba en primera fila, de cuerpo presente, pero, nada, mutis total. ¿Qué le pasó, señor Bolaños, no se atrevió? Mal precedente para la cuestión decisiva que le planteo ahora. Cuando Puigdemont pise territorio español y el juez Llarena ordene su detención, ¿usted qué va a hacer? A quién va a respaldar, ¿al juez o al detenido? ¿Visitará a Puigdemont en la cárcel, como Pablo Iglesias a Junqueras? Pero hay dos diferencias: Iglesias era entonces el líder de un partido hoy felizmente desaparecido, y usted es ministro de Justicia, e Iglesias no llegó a firmar con un presidiario un pacto de investidura; usted, sí. Es un hito. Felicidades.»
Fragmento 1 de 2 de esta intervención.