Javier Sánchez SernaPodemos
Diputado
«También hay ministras de este Gobierno que han defendido que estos gastos extraordinarios en material de guerra, pues bueno... están bien porque supuestamente tenemos un gasto bajo en defensa y, por tanto, no pasa nada si subimos ese gasto en defensa. Yo les adelanto que esta información no es correcta, y no es correcta porque no se puede mirar solo el presupuesto del Ministerio de Defensa, sino que hay que atender también a muchas otras partidas de otros tantos ministerios que también van a las Fuerzas Armadas; unos gastos militares que además no van destinados a la mejora de la situación de la tropa -que se lo digan a los mayores de cuarenta y cinco años-, sino que en muchas ocasiones sirven para engrosar los abultados beneficios del complejo militar industrial. La propia Intervención General de la Administración del Estado reconoce en sus informes que solo en 2023 el gasto real en defensa superó en 2500 millones de euros el inicialmente presupuestado, llegando a situarse por encima de los 15 200 millones. Otros organismos independientes elevan aún más esos cálculos. Así, si atendemos a los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, una de las entidades más prestigiosas a nivel global en estas cuestiones, el gasto real de España asciende a 27 617 millones de euros; sería más del doble de lo que oficialmente reconoce el Gobierno. España estaría destinando al epígrafe de la guerra un 1,5 % aproximadamente de su PIB, bastante más del 0,97 % supuestamente presupuestado por el Gobierno. Y el Centre Delàs d'Estudis per la Pau o el Grupo Antimilitarista Tortuga calculan que el gasto podría ser incluso superior, llegando hasta el 1,89 % del PBI o el 3,34 % del PBI respectivamente. El motivo de estas discrepancias es sencillamente que el Gobierno hace trampas con la contabilidad y, para evitar un escándalo en la opinión pública y al mismo tiempo enriquecer más a los fabricantes de armas, el Gobierno oculta sistemáticamente buena parte del gasto militar en partidas opacas de otros ministerios y en artilugios contables. Yo entiendo que al Gobierno le interese comparar gastos con otras potencias militares, pero es una decisión política que ustedes toman. ¿Por qué no comparamos nuestras inversiones en el ámbito de sanidad o de ciencia, donde, por ejemplo, Francia está 4 puntos por encima de nuestro país? Nosotros queremos tener ese debate aquí, en este Congreso. Usted sabe que nos hemos opuesto en estos años a los aumentos de gasto militar, y lo vamos a seguir haciendo, sencillamente porque no queremos que estas aventuras bélicas, que en el fondo no responden a los intereses de los pueblos europeos, nos quiten ni un solo euro para sanidad, para educación o para políticas de dependencia. Lo diré de otra forma. Nuestro país no gana nada dejándose arrastrar a un choque geopolítico para garantizar la hegemonía alicaída de los Estados Unidos; al contrario, nos hace más pequeños, más dependientes y nos expone a grandes riesgos. (Aplausos).»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.