María de la Cabeza Ruiz SolásVox
Diputada
«Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Siento decirles que se comportan ustedes de forma bastante hipócrita con este tema, y voy a tratar de explicarles por qué. La prostitución está mal, esto no es una opinión o una percepción personal. Todo el mundo sabe que está mal, aunque la justifique el que la ejerce, el que la consume o el que se enriquece con ella. Es un mal moral en tanto que afecta a la dignidad de las personas, porque las cosifica y les pone un precio; pero cuando esa prostitución es obligada, forzada, cuando procede del abuso o de la falta de escrúpulos de quienes se aprovechan del estado de necesidad de personas débiles y vulnerables para empujarlas u obligarlas a vender su cuerpo, entonces se convierte en un delito terrible que debemos combatir. (Aplausos). Es verdad que la decisión de una persona adulta acerca de lo que quiere hacer con su vida, de cómo quiere ganarse la vida, aunque sea equivocada, aunque sea un mal para ella y para los demás, es libre, pero debería ser verdaderamente libre, y no es libre quien se ve obligado a dedicarse a la prostitución porque no tiene otra forma de sobrevivir. No es libre quien tiene que dedicarse a la prostitución por una adicción a las drogas, por una situación de exclusión social o por falta de recursos. Y, desde luego, no es libre quien tiene que dedicarse a la prostitución, porque tiene que pagar a la mafia que le prometió traerla a España de forma legal. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.