Diputado
«Usted regañó a los españoles en una carta porque no le valoramos lo suficiente, y para convencernos de lo contrario intenta decirnos que fuera de España le aplauden sin descanso. (Risas). ¿Sabe cuál es su mayor hit de la prensa internacional? ¿Palestina? ¿Ucrania? ¿Gibraltar? No, no, la corrupción. (Aplausos). Estas son las portadas, señor presidente, portadas de las que nos avergonzamos todos los españoles. (Muestra unas fotocopias de varias portadas de periódicos). Estas son sus portadas y su prensa internacional. (Aplausos). Esta es la imagen que usted exporta de España; usted, no la malvada oposición, no los malvados jueces, no los malvados periodistas, esto lo logró usted solito, señoría. ¿Seguro que Le Monde, Le Figaro, The New York Times, el Corriere della Sera o The Guardian son tabloides digitales, señoría? Usted solito también empezó el conflicto con Argentina. A este respecto, sin entrometerme en la edificante discusión entre dos presidentes de naciones hermanas, le quiero hacer algunas preguntas, porque con su enorme experiencia diplomática me las podrá contestar. (Risas) ¿Qué tenía que ocurrir después de que su Gobierno acusara al señor Milei de consumo de drogas y tráfico de órganos? ¿Debería haberle dado las gracias? Siguiente pregunta, ¿por qué referirse a su esposa pone en riesgo la democracia pero que el presidente de México ataque al rey no? (Aplausos.-Varios señores diputados: ¡Muy bien!) Tercera pregunta, ¿por qué tantos aspavientos en este asunto, pero ninguno cuando en Marruecos se dice que Ceuta y Melilla no son españolas? ¿Por qué se plantea romper relaciones con Argentina por esto, pero no con Puigdemont cuando dice que toda la justicia española es corrupta? ¿Cómo va esto, señoría? ¿Si son cercanos a usted tienen carta blanca y, si no, no la tienen? Deme una sola razón para que España retire el embajador en Argentina, pero no el embajador en Rusia. (Aplausos). Para terminar, usted llamó nazi al presidente europeo de mi partido. Usted y su vicepresidenta primera mintieron en esta Cámara sobre mi pareja y acusó de corrupción a la presidenta de Madrid. No en un mitin, en el Congreso de los Diputados. (Aplausos). El tuit de su ministro de Transportes -que creo que todavía no ha llegado de la inauguración del AVE a Galicia- (risas) mejor ni lo leo. Pero, dígame, ¿cuántas veces se ha disculpado usted o su vicepresidenta, que ahora resulta que no recuerdan nada, por esto? Se lo diré yo: nunca. (Aplausos). Así que ahórrese los numeritos, señoría. Para darnos lecciones de diplomacia, antes debería mirarse al espejo. Para combatir la violencia política, antes debería lavarle la boca a alguno de sus ministros. Mire, le voy a decir lo que realmente debería de hacer en este asunto. Es evidente que su ministro de Transportes no debería estar aquí, por agitar conflictos con todo el mundo, pero, bien, a la vista de lo ocurrido es imperativo que cese a su ministro de Exteriores por haber puesto los intereses de España por encima de los intereses del Partido Socialista (rumores.-Risas), por haber puesto los intereses de España al servicio de los intereses del Partido Socialista. (Rumores.-Risas.-Aplausos). Señorías, fíjense con cuánto alborozo se lo han creído. (Risas). Por haber puesto los intereses de España al servicio de los intereses del Partido Socialista. (Rumores). Lo que están haciendo no tiene nombre. Perjudican a los españoles que viven en Argentina -medio millón-, a las empresas y a la imagen del país. Exija responsabilidades y déjelo ya. De lo contrario, quedará claro que a usted le molestan los insultos, que no le importa la verdad y que está dispuesto a todo. ¿Para qué? Para tapar sus problemas. Usted no respeta nada que no controle. Por eso, amenaza con atacar a periodistas y a jueces, o, por eso, se ha atrevido a mezclar la trágica situación que vive Oriente Medio con los casos de presunta corrupción que afectan a su Gobierno, a su partido y a su casa. Si la tuviese debería darle vergüenza, señor Sánchez. Eso sí, reconozco que usted está siendo coherente en algo: prometió levantar un muro entre los españoles y está decidido a usar todos los conflictos posibles para cimentarlo. A usted no le interesa hablar de Palestina por principios, lo hace para hablar de otra cosa que no sea la trama del PSOE y porque cree que así puede dividir a los españoles y salir beneficiado de ello. Se ríe de todos, y en esto también. (Aplausos). Por eso, me veo obligado a pedirle que no utilice este asunto a la ligera. Lo hago, en primer lugar, con la autoridad de haber sido mucho más leal en política exterior que cualquiera de sus socios, incluso de los que se sientan en el Consejo de Ministros. Y lo hago, en segundo lugar, con el aval de las entidades que trabajan sobre el terreno, con las que me reuní hace apenas unos días y concretamos realmente lo prioritario. Estamos hablando de vidas humanas, de vidas inocentes -palestinas e israelíes- y, por ello, la prioridad es entregar los rehenes, el alto el fuego, la ayuda humanitaria y evitar que se recrudezca la escalada. (Aplausos). Una vez conseguido esto, señoría, hablemos de una solución de paz y convivencia duradera de dos Estados democráticos y de liberar a Palestina de Hamás. (Aplausos).»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.