Diputado
«Les voy les voy a decir más. ¿Saben qué es lo aberrante? Lo aberrante no es que lo digan ustedes, lo aberrante no es que lo aplaudan ustedes, lo aberrante no es que lo callen ustedes, porque la principal derecha de este país calla frente a esto porque algún día aspira a gobernar con esto. Calla frente a esto. Yo también interpelo aquí a la derecha decente -porque la hay, yo la conozco-, a la derecha decente en este país, que existe y que se horroriza frente a lo que se está diciendo y que no la representa hoy el Partido Popular. Yo la interpelo a que se rebele frente a estas barbaridades y salvajadas que se están diciendo. ¿Pero saben qué es lo aberrante de todo esto? Lo aberrante de todo esto, lo realmente aberrante es que les aplauda gente que vive, que sobrevive, mejor dicho, gracias a esta justicia social, y que les vote gente que vive, que sobrevive, mejor dicho, gracias a esta justicia social. Porque que les aplauda, que les vote gente que tiene apellidos que no caben en su buzón, que tiene tres pisos, que tiene dos garajes, que tiene tres cuentas en las Islas Caimán es normal, es muy normal. Lo anormal -su victoria- es que la gente que quizá esté viendo ahora mismo este Pleno me esté insultando a mí en silencio en una sala de espera de un ambulatorio, cobrando el salario mínimo interprofesional. Esa es su victoria. Esa es su victoria. Y la pregunta, señorías, que hago extensible a todo este hemiciclo, es por qué pasa esto, por qué pasa esto. ¿Por qué gente a la que no le dejarías las llaves de tu casa ni para regar las plantas en vacaciones gana elecciones? (Risas). ¿Por qué? ¿Por qué? Ya, nos hace gracia, pero es que llega un momento en el que ya no hace tanta gracia, ¿eh? ¿Por qué? ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué un tipo que dice que habla con su perro muerto, que va a mítines con una sierra eléctrica y que está a favor de la venta de órganos llega aquí y estos señores y señoras le aplauden con las orejas? ¿Por qué, parafraseando a Pablo Iglesias, alguien con menos mili que la piraña es el GI Joe español? ¿Por qué? ¿Por qué hay tanto león -ahora que se habla de leones- votando a hienas, también en Cataluña? ¿Por qué? Pues lo primero que les tengo que decir es autocrítica: la izquierda somos antipáticos. La izquierda es antipática, señorías, somos unos bordes. Hoy la izquierda es el límite -ahora no se ve tanto, pero de aquí a un mes se verá- al aire acondicionado y la derecha es una terraza de bar. Es así, ¿eh? La izquierda hoy es un no, o es un no no no no. Piénsalo. Y la derecha es una caña. ¿Quién está en contra de tomarse una caña? ¿Quién está en contra de la libertad? Libertad. ¿Pero qué es la libertad? ¿La libertad es poder hacer lo que quieres hacer? ¿O la libertad es poder ser lo que quieras ser? Porque quizá la libertad sea poder escoger entre vivir bajo un puente o en un portal, repartir hamburguesas en bici o en moto. Esa es la libertad que ofrecen, por ejemplo, personas como Ayuso, pero ganan elecciones. Señorías, ¿cómo le vamos a pedir a una persona que trabaja durante doce horas, cobrando 800 euros al mes, que cuando llegue a casa a las ocho o a las nueve se ponga a leer a Gramsci y no se ponga a ver El Hormiguero? ¿Cómo? Señorías, la izquierda necesita conciencia y necesita pensamiento; la derecha solo necesita una tele y pasión. Y se han hecho esfuerzos durante estos cuatro años, señorías, y son reconocibles. Se han hecho esfuerzos para que la gente viva mejor, sí, pero, como decía el otro día -creo- la vicepresidenta Yolanda Díaz, se lo lleva todo la inflación. ¿De qué sirve que la gente cobre más de paro? ¿De qué sirve que la gente tenga un contrato indefinido? ¿De qué sirve que la gente tenga o cobre un salario mínimo interprofesional más alto si cuando va a comprar al supermercado el aceite lleva alarma? ¿De qué sirve?»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.