Patxi LópezPSOE
Diputado
«Ayer le escuché a usted, señor Núñez Feijóo, pedir a Pedro Sánchez una campaña de propuestas y no de montajes. Será broma, ¿no?, porque la última vez que usted ha podido presentar propuestas ha sido en Cataluña y resulta que solo apareció por allí para cuestionar a su propio candidato y para copiar el discurso xenófobo de VOX, para nada más, ni una sola idea en positivo ni una sola propuesta para construir algo. Vacío, retroceso y enfrentamiento. (Rumores). Enfrentamiento, sí. Vuelven a salir a las calles este fin de semana -aquí ha hecho usted publicidad de ese acto en contra de la amnistía- en contra de esas políticas que han funcionado y que han traído convivencia y reencuentro en Cataluña. Estarán encantados de haberse conocido y de encontrarse en Madrid, pero ahora ya no se pueden esconder. Después de lo que ha dicho la inmensa mayoría de los catalanes y de las catalanas, ahora saben perfectamente que eso simplemente es enfrentar, enfrentar territorios y enfrentar a unos ciudadanos contra otros. Es buscar votos en la confrontación, en la bronca y no en la solución. La cuestión es, ¿de verdad creen que esta es la forma de ganar? ¿De verdad creen que la única forma que tienen ustedes de llegar a gobernar es enfrentar, es fracturar la convivencia? Pues ¡qué tristeza más grande! ¡Qué tristeza más grande! Pero desgraciadamente no es la única. Hoy ya sabemos que la democracia tiene enemigos muy poderosos, enemigos que buscan socavar los cimientos sobre los que se asienta el sistema democrático, y utilizan eslóganes muy llamativos: la justicia social es una barbaridad, porque, claro, empodera a los pobres y se nos suben a las barbas. El feminismo es un abuso, porque da poder a las mujeres y acaban queriendo mandar. El cambio climático es un timo progre, porque salvar al planeta no es más que una excusa para limitar nuestras ganancias. Los inmigrantes son delincuentes y terroristas que vienen a robarnos y a violar a nuestras hijas; eso sí, menos los que cuidan a mis niños y a mis padres porque yo no tengo tiempo. (Aplausos). Europa es un reducto de rojos, y España ni te cuento, tantos derechos y tantas libertades acaban con nuestros negocios. Y hablando de negocios, la paz es un mal negocio. Por eso, apoyamos a los que no respetan el derecho internacional y matan indiscriminadamente. ¡A dónde vamos a parar! Estas son ideas, estas son proclamas que van en contra de todo lo que son los pilares sobre los que se asientan las democracias de los países avanzados, es decir, son un ataque frontal contra la democracia. Y buena parte de los que pregonan estas ideas estuvieron el domingo en Madrid, y ante esto no caben medias tintas. Aquí no cabe ni la neutralidad ni la equidistancia, primero, por lo que supone de conflicto diplomático. Uno no puede aceptar que vengan a su casa a insultarle. No podemos permitir que se venga a España a reírse de un Estado soberano, ni a estar con el rey ni a estar con el Gobierno, solo en el aquelarre ultraderechista. No es la mujer del presidente, es el respeto que merecen nuestras instituciones (aplausos) y, si no lo entienden así, es que tienen un problema, un déficit sobre lo que significa el respeto institucional. Este conflicto diplomático tendrá el recorrido que le corresponda porque estamos hablando de un hecho muy grave, pero lo que ha sido lamentable, señor Feijóo, ha sido su respuesta, ha sido ser equidistante o, peor, disculpar los insultos de Milei y no defender las instituciones de su país. Mire, casi se lo tengo que agradecer. Casi se lo voy a agradecer, porque una vez más nos demuestra la diferencia entre ustedes y nosotros (aplausos); la diferencia entre la dignidad de un presidente como José Luis Rodríguez Zapatero (rumores), que, a años luz de distancia ideológica, defendió a Aznar como presidente elegido por los españoles frente a los insultos de un mandatario extranjero, y la indignidad de quien defiende al ultraderechista Milei con sus barbaridades y sus insultos frente al presidente legítimo de su país. (Aplausos). Gracias por demostrarnos la diferencia, y lo hacen porque siguen pensando que todo vale. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie). Gracias. Lo hacen porque piensan que todo vale, pero lo que demostró es que no está a la altura de su país. Por cierto, hablando de lo del domingo, ¿nos puede decir qué piensa cuando su socio dice que hay que echar a patadas y correr a gorrazos al presidente y al Gobierno legítimo? ¿Le parece bien? ¿Le parece normal? Es hora ya de desterrar ese lenguaje lleno de violencia. Es hora de desterrar los discursos de odio porque el odio solo genera odio y la violencia verbal alimenta la violencia en la calle y estamos viendo en toda Europa sus consecuencias. Aquí ya las hemos sufrido en nuestras propias carnes y de ninguna manera, ni por activa ni por pasiva, podemos permitir su propagación. Por eso, ¿va a hacer algo el PP? ¿Va a romper con quién hace estos discursos o van a seguir siendo socios de ese odio? Piensen y rectifiquen de una vez. Vinieron a nuestra casa a insultarnos. Vinieron a España porque somos la referencia de todo lo que odian, porque representamos todo lo que quieren destruir, y es que España demuestra que se puede crecer económicamente más que nadie y hacer justicia social a la vez, redistribuyendo los beneficios del crecimiento y no abandonando a nadie.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.