29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Javier Sánchez SernaPodemos

Diputado

«Gracias, presidente. Señorías, hoy traemos a este Pleno una moción consecuencia de la interpelación a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que tiene como objeto poder debatir el papel de España en la escalada bélica que está azotando a Europa y a todo el mundo. Y digo poder debatir porque hasta ahora estamos ante un debate que se ha tratado de evitar deliberadamente en esta Cámara. Miren, el pasado 16 de abril conocíamos que el Gobierno de Pedro Sánchez daba luz verde a un paquete de gasto extraordinario para la compra urgente de armamento y munición por valor de 1129 millones de euros; 1129 millones de euros es el equivalente a lo que el año pasado gastó el Gobierno en la financiación de la investigación científica. El gasto militar está aumentando ocho veces más de lo que invertimos, por ejemplo, en sanidad. Asimismo, la semana pasada también estaba prevista una cumbre bilateral entre Pedro Sánchez y Volodímir Zelenski para garantizar ayuda militar a largo plazo a Ucrania, una cumbre que, aunque finalmente no tuvo lugar, solamente se ha aplazado. Estas medidas además vienen precedidas por numerosos anuncios por parte del Ministerio de Defensa para elevar el gasto militar al 1,3 % del PIB en esta legislatura y alcanzar un 2 % al final de la legislatura, justo lo que pedían los Estados Unidos de Trump. Es evidente que el Gobierno de Sánchez sigue muy comprometido con los planes de la OTAN y, por tanto, con la vía del rearme y la militarización de Europa. Sin embargo, el Congreso de los Diputados, la sede de la soberanía popular, todavía no ha podido pronunciarse ni una sola vez sobre estos planes de guerra, cuando yo creo que es evidente que suponen la participación de España en una guerra y tienen detrás un compromiso de gasto público muy evidente, gasto público que antes o después se tendrá que retirar de educación, de sanidad o de dependencia para destinarlo a gasto militar. Además, estos planes de guerra se están revelando como una vía muerta para ayudar a Ucrania, si es que eso era lo que se planteaba, si es que ese era el objetivo. Dos años después del inicio de la guerra todo sigue igual, los combates en Ucrania se juegan por ganar 5 o 6 kilómetros de tierra, que conforme ganan unos, lo recuperan otros; mientras, se multiplican los muertos jóvenes ucranianos, jóvenes rusos para mover un poco la frontera, pueblos y ciudades son devastadas y miles de millones de dólares se ven volatilizados. No son pocos los analistas militares que ya apuntan a que esta guerra no se va a resolver en un campo de batalla, por mucho dinero que se dilapide en armamento y munición, que antes o después se tendrá que llegar a una suerte de negociación o armisticio entre Rusia y la OTAN, puesto que esto es una guerra proxy entre Rusia y la OTAN.»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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