Eduard Pujol BonellJunts
Diputado
«Moltes gràcies. Señor presidente, ilustres señorías. Hoy aprobaremos la ley de enseñanzas artísticas una vez ha pasado por el Senado. Esta ley tiene que ser un paso hacia delante, siempre lo hemos dicho, y puede ser un buen instrumento, pero veamos cómo se aplica. Vayamos al fondo. Estamos hablando de competencias y de algo más. Es un buen momento, un buen día, para compartir toda una serie de reflexiones profundas y serias. El debate y la redacción de esta ley de enseñanzas artísticas vuelve a poner al descubierto una gran evidencia que el debate, que la política, no se atreve a realizar. El elefante que ocupa todo este hemiciclo no es la clásica ecuación entre derecha e izquierda, como pasa en cualquier Parlamento europeo, aquí el gran tema es el conflicto no resuelto Cataluña-España. Somos y representamos naciones distintas, y no pasa nada, en política todo se tendría que poder solucionar. El debate pendiente es entre miradas nacionales, y también lo hemos visto en la redacción de esta ley. Y atención, este es un debate cultural, que desborda las lecturas apresuradas, por ejemplo, del resultado del 12M. Lo digo, porque ayer nos extrañó la alegría casi adolescente del señor Pedro Sánchez, y esto se aplica a todos. Ni concordia ni la broma pesada del reencuentro, dejen de hacer marketing y hagan política, por favor. Hay un problema serio, como decía. Tenemos una mirada nacional, la española, que, a pesar de las buenas palabras -hay muchas buenas palabras-, siempre busca cómo se puede imponer, pese a quien pese, por encima de las naciones de un estado plurinacional. Ustedes me dirán: No, no es cierto. Pues sí, sí que es cierto. Es cierto que hay una idea de España más o menos endulzada que siempre quiere pasar por delante de Cataluña, cosa que también deben sufrir los representantes del País Vasco y de Galicia.»
Fragmento 5 de 7 de esta intervención.